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Velocidad, precios y brecha rural frenan meta del país de estar entre los mejores en conexiones de calidad
Banda ancha… angosto servicio
Al menos seis de cada diez costarricenses tienen contratos de Internet a velocidades tan bajas que ya no se usan en otras naciones de la región
Buenos días, mi nombre es Juan Pablo. Para mí es un gusto atenderlo. ¿En qué puedo servirle?
Con la misma frase de bienvenida cada día, Juan Pablo Corrales atiende las solicitudes y quejas que tienen los clientes del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Pocos se imaginan que desde su cubículo en el sétimo piso del edificio Torre Mercedes en el Paseo Colón a kilómetros de cualquier sucursal, central telefónica o tienda de celulares despacha una queja de mala cobertura o la atención de alguna duda con la misma celeridad que la conexión de su computadora lo permite.
Para él y cerca de 500 compañeros más que realizan la misma función en ITS Infocom, contar con una conexión de banda ancha de alta calidad y que les permita una rápida comunicación, significa la diferencia entre que su empresa tenga éxito o fracase en la adecuada respuesta a las necesidades del cliente.
Actualmente un 20% de las conexiones de banda ancha existentes en el país se encuentra en poder de las empresas, un 74% en los hogares y el resto se distribuye entre el sector educación y las oficinas de gobierno.
La meta al respecto es llevar al país a la cabeza de la región en conexiones de banda ancha durante los próximos tres años, para lo cual el gobierno prepara un plan que sería anunciado “en las próximas semanas”, tal y como confirmó recientemente la gobernante Laura Chinchilla.
“Creemos que con un plan de banda ancha que estaremos anunciando en las próximas semanas, podremos avanzar hacia un acuerdo digital que nos permita cerrar las brechas existentes y ponernos a la cabeza en los próximos tres años”, argumentó la gobernante costarricense.
No obstante, para ello será necesario primero tomar en cuenta varias desventajas que siguen condenando al país a un servicio con muchos retos por superar.
El principal desafío es que cada vez más, los usuarios de estos grupos tengan acceso a velocidades más rápidas y en forma más homogénea entre el servicio que se ofrece en las zonas rural y urbana.
No obstante, esta situación parece estancada especialmente en el último año, durante el cual no ha habido mejoras considerables relacionadas con aumentos en velocidades.
Esto debido a que la mayoría de los ciudadanos (seis de cada diez) tiene un acceso a velocidades que en otras naciones de la región son consideradas como bajas, de menos de un megabit por segundo (mbps) pero que en el país son comercializadas como “banda ancha” de alta calidad y a precios que podrían resultar excluyentes para las familias de menores ingresos.
“Si bien una dimensión de la brecha digital es el acceso, es fundamental que la estrategia de la Administración y de la política pública no considere “cualquier acceso”: se trata de uno que sea de verdadera banda ancha. Es decir, de capacidades de Gigabits y en una combinación de móvil y fijo”, aseveró Alexander Mora, presidente de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación.
No obstante, para alcanzar mayores velocidades de acceso es necesario tomar en cuenta otro componente importante: el precio.
Entidades como el ICE han desarrollado entre sus políticas la de ofrecer al cliente por uno o dos meses, un aumento en la velocidad a modo de prueba, luego de lo cual le devuelven el plan inicialmente adquirido.
Sin embargo, en materia de precios no existe actualmente ninguna política a la baja, con lo cual las posibilidades de obtener mejores planes se vuelven una quimera para muchos ciudadanos, centros educativos e incluso empresas especialmente pequeñas.
“Los precios por conexión de banda ancha de alta velocidad (cuatro megabits por segundo o más) tienden a ser más altos en Costa Rica que en otros países que participan en el Barómetro”, estableció el último informe de Latinobarómetro sobre la brecha digital en Costa Rica.
Este es un tema que eventualmente sería revisado en el nuevo plan gubernamental, para promover posibles bajas en los costos para el consumidor.
Otro punto a tomar en cuenta tiene que ver con las disparidades que existen entre la zona rural y la urbana.
Hay cantones donde la cantidad de conexiones por habitante es hasta 19 veces mayor que en otras, lo cual limita las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes o de desarrollo empresarial a nivel local.
A estas desventajas están sometidas zonas como Alvarado de Cartago, León Cortés, Matina, los Chiles o Guácimo, entre otros.
Esto obliga a personas como Juan Pablo Corrales a limitar sus opciones de trabajo en zonas como San José, donde sí existen conexiones de verdadera banda ancha, pues pocas empresas que requieran el servicio podrán alguna vez pensar en alejarse de la Gran Area Metropolitana.

Luis Valverde
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