Bancos de Italia enfrentan otro golpe, no necesariamente fatal
La posibilidad de una inestabilidad política en la tercera economía más grande de la eurozona azotó al euro y amenaza con asestar un duro golpe a las acciones de los atribulados bancos de Italia como Banca Monte dei Paschi di Siena SpA. Bloomberg/ La República
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Al menos en esta oportunidad, los encuestadores acertaron, pero su acierto representa una mala noticia para los mercados financieros.

Los italianos rechazaron la determinante reforma constitucional del primer ministro Matteo Renzi, lo cual provocó la dimisión del líder de 41 años.
La posibilidad de una inestabilidad política en la tercera economía más grande de la eurozona azotó al euro y amenaza con asestar un duro golpe a las acciones de los atribulados bancos de Italia como Banca Monte dei Paschi di Siena SpA, que lucha de forma simultánea entre una acumulación de préstamos incobrables y un aumento de capital por parte de inversores privados.
Pero, a pesar de lo indeseable del resultado, este no tendría un efecto fatal en los esfuerzos por sanear la maltrecha banca italiana.
El problema urgente que enfrentan las autoridades italianas en este preciso momento es Monte Paschi, que quedó a medio camino en su complejo plan por recaudar $5.300 millones de capital nuevo, casi diez veces la propia capitalización del banco, antes de fines de diciembre.
El banco aún necesita encontrar un inversor principal y fondos externos para cubrir el resto.
Un vacío de poder en Italia y los inestables mercados financieros dificultarán aún más esa tarea.
Monte Paschi y sus asesores están decididos a establecer el lunes si desechan o no el acuerdo. El resultado final podría ser la nacionalización, una medida que Renzi intentó evadir durante gran parte de este año, considerando las probables pérdidas que afectarían a los tenedores de bonos minoristas italianos.
La reacción en cadena probablemente se expandiría hasta rivales de mayor tamaño como UniCredit SpA, que pronto buscaría recaudar cerca de 7 mil millones de euros en capital para reforzar sus finanzas, según las estimaciones de los analistas.
Existen formas para aliviar el dolor.
Una rápida solución a la inestabilidad política en Italia —al instalar un gobierno provisional bajo una figura del establishment como el ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan, por ejemplo— y una intervención del mercado financiero por parte del Banco Central Europeo (BCE) para contrarrestar cualquier tipo de venta desesperada de bonos soberanos de Italia, pondrían paños fríos a la situación.
El resultado de este referéndum se esperaba con ansias, después de todo, y las maltrechas acciones de Monte Paschi ya están cotizándose con un histórico y abrupto 94% de descuento respecto al valor de sus activos.
Prestar ayuda a este banco siempre ha sido una decisión difícil, pero un inversor solvente como el fondo soberano de Catar seguiría dispuesto a participar, considerando que las irregularidades del mercado son transitorias y que la estabilidad política ya está a la vista. El esperado anuncio del BCE esta semana de una extensión a su programa de compra de bonos también representaría una muestra de apoyo.
También existe la posibilidad de que, aunque Monte Paschi no logre mantener su plan de recapitalización a flote, Europa e Italia encuentren una solución o una postergación que evite un complicado o doloroso rescate estatal. Mucho depende del regulador bancario del BCE, que este año ha tomado medidas contra los débiles balances de los bancos de la eurozona y ha forzado a los bancos italianos a fusionarse o a recaudar fondos frescos.
Mucho también depende de la disposición de Europa para conceder exenciones a las normas sobre ayuda estatal, que exigen que los tenedores de bonos compartan la carga de los rescates bancarios respaldados por los contribuyentes. Aún más, Italia podría encontrar que su brazo negociador es más firme en un momento en que los partidos populistas ganan terreno y cuando Francia y Alemania enfrentan elecciones el próximo año.
Europa ha flexibilizado sus propias normas en el pasado al enfrentarse a situaciones de crisis, como la de Grecia. Una mayor indulgencia hoy en día sería políticamente conveniente si evita que las dificultades del mercado financiero se expandan desde Italia al resto de la eurozona, o avivaría las llamas de la ira de los electores en contra de Bruselas.
El resultado del referéndum no fue el mejor desenlace para los bancos de Italia, pero esto tampoco sería una sorpresa. Aunque se proyecta la amenaza de un rescate estatal, el dolor más intenso aún podría evitarse.

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