Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 2 Noviembre, 2015

En Argentina, el partido relativamente nuevo, Cambiemos, el de Macri, es de derecha, y el de Massa también

Balotaje en Argentina

Las encuestas electorales no mienten ni se equivocan, pero el comportamiento del electorado ha cambiado. Los votantes ya no están tan seguros de pertenecer a un partido, la mayoría ni siquiera comulga con una ideología, muchos se deciden a último momento más por razones emotivas que racionales.
Ese fenómeno, que vivimos hace casi dos años en Costa Rica, acaba de darse en Argentina. En las elecciones del domingo 25 de octubre nada resultó según lo previsto.


En nuestro país, el balotaje se impone cuando ningún candidato obtiene el 40% de los votos válidos emitidos. En la república del sur se aplica si nadie supera el 45% o si alguno logra el 40% y el que le sigue tiene 10 puntos porcentuales menos.
Daniel Scioli, candidato del partido oficialista Frente para la Victoria, iba a la cabeza en las encuestas superando apenas el 38%. Mauricio Macri, de Cambiemos, le seguía sin llegar al 30%. Considerando el margen de error de las encuestas, Scioli podía pensar, con la seguridad que se obtiene desde la burbuja del poder, que el domingo antepasado sería declarado presidente.
No fue así. Aunque los resultados finales le adjudicaron apenas un 1% menos de lo que se suponía, lo que sorprendió a todos fue el repunte de Macri, que superó el 34% de los votos. Incluso, en un momento de esa noche, el candidato de Cambiemos parecía estar ganando.
El 25 se elegía, además, a los gobernadores, diputados y senadores. Y en la provincia de Buenos Aires, luego de 28 años de gobiernos peronistas, todos se sorprendieron cuando, en vez de ser elegido el candidato oficialista, y actual jefe de gabinete, Aníbal Fernández, ganó María Eugenia Vidal, del partido macrista. Doble golpe para Scioli, que desde el 2007 hasta ahora ha sido el gobernador de esa provincia.
El tercer candidato, que no participará en la próxima ronda (aunque su opinión puede movilizar al 21% de los electores), es Sergio Massa, un joven y hábil dirigente que brincó de la derecha no peronista a Menem, aprovechó la influencia política de su suegro para llegar hasta al expresidente Eduardo Duhalde, alcanzó una posición importante en el gobierno de Néstor Kirchner, fue Jefe de Gabinete de Cristina Fernández y, posteriormente, su oportunismo lo impulsó a crear su propio partido: el Frente Renovador.
En Costa Rica, en febrero del 2014, vivimos una situación parecida cuando el candidato oficialista se enfrentó en una segunda vuelta electoral con el de un partido relativamente nuevo (el PAC). Un tercer partido tuvo cierta fuerza para influir en el balotaje (el Frente Amplio).
La diferencia es que en Argentina el partido relativamente nuevo, Cambiemos, el de Macri, es de derecha, y el de Massa también.
En estas efervescentes semanas que faltan para la próxima elección, los líderes de opinión y los candidatos que quedaron fuera de juego intentarán movilizar a los votantes en una u otra dirección. Habrá que ver qué pasa.

Claudia Barrionuevo
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