Bajarían accidentes con nuevas carreteras
“Además de la mejora geométrica, hay un mayor confort tanto para el usuario como para el peatón”, comentó Mario Marín, director técnico de la Constructora Sánchez Carvajal. Esteban Monge/La República
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Niveles de seguridad son acordes a normativa internacional

Bajarían accidentes con nuevas carreteras

Créditos incluyen partida para mejoras viales

La afluencia de accidentes en la red vial nacional bajaría con las ampliaciones que se realizan o proyectan en algunas de las carreteras existentes y en la construcción de obras nuevas.

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Dichas ampliaciones incluyen mejoras de seguridad vial que no solo beneficiarán a los usuarios de las carreteras, sino también a las personas que viven a lo largo de las vías.
Aparte de una mejor transitabilidad con carriles más anchos y curvas menos pronunciadas, también se construyen aceras, pasos a desnivel, puentes peatonales y, en algunos casos, ciclovías, que mejorarán la calidad de vida de las personas.
En algunas de las nuevas rutas que se proponen, como Barranca – Limonal, incluso se prevén pasos subterráneos para animales, con el fin de minimizar la afectación por la construcción de la vía.
Usualmente, las carreteras parten en dos las localidades por donde pasan, lo que genera un problema, en lugar de un beneficio para los vecinos. Vías como la que se construyó entre Pérez Zeledón y Palmares, en la zona sur, provocaron decenas de muertos en sus primeros años de construida por la falta de medidas de seguridad para los vecinos que deben atravesarla para diligencias.
En 2014 se reportaron 359 muertes en carretera, de las cuales la mayoría se presentaron en la ruta 2, la cual corresponde a la autopista a Cartago y la Interamericana Sur.
El cantón que presenta mayor afectación por fallecidos en accidentes de tránsito es San Carlos, con 24 fallecidos.
Precisamente, en dicha zona se construyen dos proyectos que tendrían un gran impacto, la carretera Vuelta de Kopper – Bajos de Chilamate y Sifón – La Abundancia, en Ciudad Quesada. Al ser obras nuevas, incidirían en poblaciones que no están acostumbradas a vivir en sitios con alto tránsito de vehículos.
Sin embargo, adendas a los contratos de construcción permitirán el desarrollo de obras que mitigarán los problemas que presente la ruta.
En Chilamate – Vuelta de Kopper se solicitaron $22 millones más para construir cinco intersecciones, cuatro pasos a desnivel y otros accesos. En la nueva carretera a San Carlos se aprobó una adenda por $43 millones, con lo que la obra ya no se recorrerá a 40 kilómetros por hora, sino a 80 kilómetros, con mejores niveles de seguridad y confort para el usuario.
Los créditos para infraestructura otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo incluyen una partida para que los proyectos tengan obras adicionales de seguridad vial. Por ejemplo, la ampliación de Liberia – Cañas incluyó $40 millones para optimizar la obra.
Muchas de estas normas se establecen en un manual específico para la construcción de carreteras, diseñado por la Secretaría de Integración Económica de Centroamérica.
Otras obras que se optimizarían de acuerdo con dicho manual serían Birmania – Santa Cecilia, en la ruta 4, y Palmar Norte – Paso Canoas, en la frontera sur.

Rodrigo Díaz
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