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Crecimiento este año también dependerá de factores externos
Baja inflación no está garantizada
• En análisis económico presidente del Central plantea acciones para controlar la liquidez y anuncia desdolarización

Wilmer Murillo
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La economía en 2010 arrancó con un proceso de recuperación productiva, pero con una alta interdependencia de la evolución del sector externo.
Ahora existen, mientras tanto, mayores grados de libertad internos para reducir las vulnerabilidades, pero un menor espacio en las finanzas públicas, y las dudas que plantea el proceso electoral y el cambio de gobierno.
Entre las oportunidades figura consolidar la inflación baja y avanzar hacia un esquema de metas de inflación que implicaría un sistema cambiario más flexible en un futuro. Asimismo, un menor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y una deuda controlada y que da espacios para intensificar la inversión.
El déficit en cuenta corriente llegaría a niveles cercanos al 4% este año y al 2,3% en 2011. Sin embargo, los flujos de capital serían suficientes para atender ese faltante, estima la autoridad monetaria.
Existen por otra parte espacios más amplios para el manejo de la política monetaria, debido a que las pérdidas del Banco Central son menores y el esquema cambiario es más flexible al extremo de que ya las bandas no significan nada.
De lo anterior se infiere que la meta de una inflación del 6% este año y el 4% en 2011 son posibles, pero requiere esfuerzo lograrlas. “No son algo garantizado”, dijo Francisco de Paula Gutiérrez, ayer en una exposición en la que desde su propia óptica caracterizó 2010 y lo que le espera a Costa Rica en el campo económico.
Las pérdidas del Central representaron un 0,8% del Producto Interno Bruto (PIB) menos que el 0,12% un año antes. Es un factor a favor del control inflacionario. Pero choques externos, por el clima o los precios del petróleo, vislumbran en enero una inflación alta. Persisten los factores inerciales como los salarios.
Otros factores a cuidar son la velocidad de la recuperación de la demanda de crédito, la fijación de tarifas públicas y precios regulados, y el desequilibrio fiscal que advirtió que el Central no está dispuesto a acomodar.
Los flujos de capital extranjero, sin embargo, venidos de la mano de la inversión extranjera, tendrían efectos negativos en el sistema cambiario, de ser de carácter especulativo.
Todo ello pone sobre el tapete la importancia de adoptar acciones de política para el control efectivo de la liquidez.
Esta, por su parte tenderá este año a ser mayor en colones que en dólares, lo que Gutiérrez atribuye al hecho de que el público ha comprendido que los ataques especulativos no tienen sentido con un Central con suficientes reservas y dueño de todos los colones.
La conclusión de Gutiérrez es que los efectos de la crisis mundial fueron menos severos que los pronosticados por diversos grupos.
Aunque las perspectivas son mejores, considera importante redoblar esfuerzos para consolidar los logros y mitigar los riesgos.
El país no está exonerado de sufrir un revolcón si la crisis internacional tiene un rebrote, o si el aumento en materias primas deteriora para el país los términos de intercambio. Esto significa pagar más por los mismos productos importados.
La entidad estima un crecimiento en el producto interno bruto real del 3,2% en 2010 y un 3,6% en 2011. Prevé, además, un incremento en la demanda interna del 3,6% en ambos años, inferior al promedio observado en el periodo 2000-2008.
Para este año el Central estima que la cuenta de capital y financiera podría aumentar un 50% con respecto al año anterior, pasando de ¢928 millones a ¢1.394 millones. Por su parte, proyecta un déficit anual para el Sector Público Global de alrededor del 4% del PIB para ambos años.
De otro lado, la apertura en telecomunicaciones por ejemplo podría intensificar las inversiones, pero al mismo tiempo incrementar las importaciones agudizando el déficit en cuenta corriente.
No perdió de vista en el plano interno el desempleo y la pobreza. Combatir esta última a base de estímulos fiscales no se podrá prolongar mucho tiempo, y dependerá del crecimiento de la economía la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo, dijo el jerarca.
Por último Gutiérrez fue categórico en señalar que este tema del déficit fiscal es el más preocupante y el que requiere prontas soluciones.
El Central mantiene su compromiso de promover el desarrollo del mercado de coberturas cambiarias, con el fin de lograr una mayor flexibilidad cambiaria y ampliar los espacios para el uso de los instrumentos de política monetaria.
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