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Mala infraestructura es el factor que más incide en rezago del sistema público de enseñanza en el país
Baja calidad golpea a la educación
Nuevo Informe, presentado ayer, del Estado de la Nación revela la radiografía de los centros públicos de aprendizaje

Una reciente radiografía del sistema de educación costarricense surge del último Informe del Estado de la Educación presentado ayer, en el cual se muestra que las principales fracturas en la calidad están relacionadas entre sí; la mala infraestructura atrae la inseguridad y la deserción.
Quienes no completaron el colegio no valoran la importancia de que sus hijos asistan a él, y quienes asisten pero reciben lecciones de profesores mal capacitados no tienen interés en alcanzar mayores grados académicos.
Los sectores más bajos suelen preferir que sus hijos les ayuden a trabajar, pues el menor nivel académico que alcanzaron los padres les hace subestimar la importancia de la educación de sus hijos a largo plazo.
Las drogas, armas y robos son parte del drama cotidiano para los colegiales. Los últimos datos recopilados muestran casi 64 mil casos de violencia en tan solo un año entre estudiantes, en especial en colegios nocturnos y en alumnos de décimo y undécimo año, mientras que el deterioro en los centros educativos los invita a dejar las aulas.
La deserción se favorece cuando la falta de recursos económicos apremia a las familias de los estudiantes, existe un estancamiento en este indicador en colegios a pesar de los programas de ayuda social como “Avancemos”. Donde sí se ha mostrado una mejoría en el abandono de los estudios es a nivel escolar.
“La noción de la calidad de educación está apelando a condiciones mínimas. Muchos estudiantes afirman que estarían contentos, ni siquiera con un lavatorio con agua potable, sino con solo poner bombillos o puertas en los servicios sanitarios”, explicó Isabel Román, coordinadora general de investigación del nuevo informe.
Los problemas de infraestructura no se resuelven en muchos casos debido a la mala administración de los centros educativos.
Cuando las juntas administrativas, formadas por las comunidades cercanas a los colegios, no trabajan de la mano con la dirección del centro, suelen ejecutar de manera deficiente los recursos disponibles para mejoras del inmueble.

Silvia Pardo
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