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Sábado, 17 de noviembre de 2018



HARVARD


Ayude a su empresa a reducir los correos electrónicos

| Miércoles 09 octubre, 2013



HARVARD

Ayude a su empresa a reducir los correos electrónicos

No puede controlar el número de correos electrónicos que recibe, pero puede controlar la cantidad que envía. En un estudio reciente, los trabajadores de una empresa siguieron el ejemplo cuando sus ejecutivos redujeron la producción global de correos electrónicos. Usted puede provocar una reducción similar y mejorar la eficiencia en toda su organización de la siguiente manera:

1. Elija el medio adecuado. Considere si su comunicación merece una llamada telefónica o reuniones en persona, donde el tono de voz y lenguaje corporal proporcionan retroalimentación en tiempo real sobre lo claramente que se está entendiendo el mensaje.

2. Sea deliberado. No reenvíe mensajes a menos que sea estrictamente necesario, y limite el número de destinatarios en cada nota saliente.

3. Hágalo realidad. Establezca un objetivo de reducción del número de mensajes enviados. Inclúyalo en sus metas de rendimiento para mantenerse honesto.


Deje de hablar de sí mismo cuando se disculpa
Admitir un error puede fracasar si se disculpa de manera equivocada. La víctima de su error no quiere oír hablar de usted. Mejor pregúntese: ¿A quién le está hablando y qué busca con su disculpa?
Un extraño o simple conocido quiere que le ofrezca una compensación o alguna acción redentora. La compensación puede ser tangible, como pagar para reparar la cerca del vecino cuando accidentalmente la destruyó con la parte trasera de su coche, o emocional, como puede ser siendo extracomprensivo.
Su colega o amigo quiere empatía. Al reconocer y expresar su preocupación por el sufrimiento que causó, la víctima se siente comprendida y valorada, y la confianza se restablece.
Su equipo quiere un reconocimiento de las reglas y normas que ha violado. Básicamente, debe admitir que rompió el código de comportamiento de su grupo o de la organización social, y que reconoce que lo defraudó.

Cree un clima de confianza
Los seres humanos “leen” el lenguaje corporal y las expresiones faciales para determinar si los demás son dignos de confianza, pero algunos casos —como el cambio o confusión— nos hacen desconfiar.
Ante la falta de información, el cerebro trabaja horas extras. Después de todo, estamos programados para prever daños y protegernos de ellos. Pero incluso cuando el equipo carece de claridad sobre una situación, puede crear un ambiente de confianza. Piense un momento que su jefe y un compañero comenzaran a reunirse regularmente y usted no supiera por qué. Probablemente usted se preguntó si lo habían dejado fuera de un proyecto importante. Los líderes pueden alejar los pensamientos de la gente de las amenazas alentando un entorno abierto y transparente en el que todo el mundo comparta y discuta todo lo que quiera acerca de lo que realmente está pasando. Esto envía una fuerte señal al cerebro inferior de todo el mundo de que “la confianza está en el aire.”.

Temas de conversación

Su lugar de trabajo ofrece flexibilidad pero, ¿puede realmente usarla?
Dos tercios de los adultos trabajadores encuestados por Harris Interactive para la empresa Mom Corps., de contratación de talento, dicen que sus empresas estarían dispuestas a adaptarse a ellos si solicitaran horarios de trabajo flexibles (por razones tales como el cuidado de sus hijos). Sin embargo, un 47% de los encuestados cree que pedir opciones flexibles dañaría sus posibilidades de progreso. Así que a pesar de que la flexibilidad está ganando popularidad como un concepto abstracto, las organizaciones no están haciendo lo suficiente para hacer que los empleados se sientan seguros en hacer uso de ella, eso representa una “importante desunión entre empleador y empleado”, dice Mom Corps.

Hacer trampa hace sentir bien a la gente
En una serie de experimentos, hacer trampa en las tareas mejora los estados de ánimo de la gente, dice un equipo dirigido por Nicole E. Ruedy de la Universidad de Washington. Por ejemplo, a los participantes que les mostraron las respuestas correctas a un test de inteligencia y las utilizaron para mejorar sus puntuaciones registraron un aumento de 2,42 a 2,71 en una escala positiva-afectiva de cinco pasos, mientras que el estado de ánimo de los que no hicieron trampa se redujo ligeramente. Los investigadores señalan que ésta “escuela de tramposos” se aplica solo en contextos sin ninguna víctima.