Pedro Oller

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Martes 29 Enero, 2013

¡Ave César! Has cargado con una serie de gladiadores y tu resultado en el Circus Máximus no merece aplauso sino pulgares bajos


¡Ave César!

¡«Ave, Caesar, morituri te salutant» (trad. lit. «Salve, César, los que van a morir te saludan») es una frase latina citada en Las Vidas de los Doce Césares de Suetonio 1ero, la cual es tradicionalmente atribuida a los gladiadores.
En la historia contemporánea costarricense la frase debe emplearse también para referirse al otrora Fiscal General. Quien por linaje, ambición y oferta mediática se sintió y fue César de una República.
Me refiero claramente a Francisco Dall'Anese, Fiscal General de 2003 a 2010 y hoy comisionado a Guatemala.
Al César que se montó en avioneta, un 27 de diciembre de 2003 para arrestar personalmente a Minor Calvo por el homicidio de Parmenio Medina. No sería su única incursión aeroportuaria aunque sí la primera. Ese César que logra la condenatoria de Calvo por estafa en torno a Radio María. No por homicidio.
Al César responsable de que un Tribunal Contencioso Administrativo condenara al Estado al pago de ¢96 millones por el daño moral subjetivo causado al empresario colombiano Jorge Castillo Sánchez, a raíz de los cuatro años que permaneció en prisión, acusado indebidamente por el crimen de Parmenio Medina Pérez.
Al César que detuvo en el aeropuerto, segunda salida a escena, a Eugenio Millot en relación con el homicidio de Ivannia Mora. El César responsable de las irregularidades que la Sala III señaló al confirmar el fallo absolutorio y remitir el expediente a la Inspección Judicial para nunca más saber de esto.
Al César que en el caso del homicidio de Fabio Garnier Fernández logró la condena de uno de cuatro imputados por lo que el juez Manuel Rojas, calificó como “una investigación deficiente y omisa que dejó aspectos esenciales de lado, sea por falta de recursos o falta de dirección".
Al César que recluyó, sin acusación, al expresidente Rafael Ángel Calderón por más de cinco meses en la Reforma. No hay estado de derecho que reconozca este abuso ni razón que lo condone.
Al César que nunca indagó al expresidente Figueres. Aunque viajó a Europa varias veces adonde sabía se encontraba don José María, para investigar personalmente y entre vinos y cenas, las pruebas y sospechas en torno al tema que vinculaba al señor Figueres.
Al César que montó circo cuando el expresidente Miguel Ángel Rodríguez tomó por decisión propia un avión y regresó al país. Esa fue su otra obra escénica en el aeropuerto, aunque tras bambalinas. Fue el titiritero de la ilegítima detención del entonces Secretario General de la OEA en la aeronave, descenso por escalinata para que las tomas fueran más llamativas y traslado en perrera bajo las más estrictas normas de irresponsabilidad. Solo para que ocho años después le absolvieran.
Al César que en declaraciones a la Voz de América en 2010 se equiparó al Presidente de la República. “So(mos) los responsables de detectar las necesidades sociales y tomar las decisiones que correspondan, uno en la política general de la administración del Estado, el presidente, y el otro en la política de persecución penal, el fiscal.”
¡Ave César! Has cargado con una serie de gladiadores y tu resultado en el Circus Máximus no merece aplauso sino pulgares bajos.


Pedro Oller