David Gutierrez

Enviar
Martes 21 Abril, 2015


¿Cuánto obedece nuestra buena posición en el IPS al impulso de muchos años (décadas) atrás?


¿Avanzamos en progreso social?

El Índice de Progreso Social (IPS), del Social Progress Imperative, mide el grado en que los países satisfacen las necesidades no económicas de sus ciudadanos, con un encuadramiento de sus múltiples dimensiones y un punto de referencia para su éxito, catalizando el mejoramiento de calidad de vida humana.
El IPS brinda una percepción muy diferente a mediciones como el PIB, PIB per cápita, inversión y otros.
De alguna forma, el IPS nos permite datos más realistas del bienestar o calidad de vida de los habitantes, y ayuda a medir la capacidad de una sociedad para atender las necesidades fundamentales de sus habitantes.
Según el director de Social Progress Imperative, Michael Green, “el índice muestra que países con similares niveles de PIB pueden tener diferentes niveles de progreso social”, como es el caso de los Emiratos Árabes, que tienen el mayor PIB pero que se ubican en el puesto 19 del índice.
La versión del IPS de 2015 incluye 52 indicadores, agrupados por áreas como:
a. Necesidades humanas básicas: seguridad personal, agua y vivienda, entre otros;
b. fundamentos del bienestar: acceso a conocimientos básicos, salud y sostenibilidad, entre otros, y
c. oportunidades: libertad personal, tolerancia e inclusión, entre otros.
Sorprendentemente, aunque ocupamos el puesto 59 en ingreso pér capita, en el IPS somos el 28 entre 133 países, lo que confirma que una mayor riqueza no necesariamente garantiza mejor calidad de vida.
Tanto es así que estamos por encima de países en puestos superiores en el ingreso pér capita, como Chipre, 28; Italia, 21; Emiratos Árabes ,3; Israel, 25, y otros más. Pareciera que para efectos de calidad de vida es mejor vivir en Costa Rica o Uruguay que en Emiratos Árabes o Sudáfrica, a pesar de que en esos países hay significativamente mayor riqueza económica.
En Latinoamérica ocupamos el tercer lugar, por debajo pero cerca de Uruguay y Chile. En general, estamos muy bien en la categoría de necesidades humanas básicas, algo bien en la de fundamentos de bienestar, pero rezagados en la de oportunidades.
Salimos muy bien ubicados en indicadores de salud, derechos y libertades personales y sostenibilidad, pero tenemos atrasos en temas como nutrición y obesidad, acceso al agua potable en zonas rurales, calidad de la educación superior y seguridad ciudadana.
Los índices miden un momento particular y por eso debemos preguntarnos: ¿cuánto obedece nuestra buena posición en el IPS al impulso de muchos años atrás?, ¿es nuestro éxito presente sostenible en el mediano o largo plazo?
En el IPS de 2014 ocupamos el lugar 25 en el mundo, y el 1 en Latinoamérica, por encima de Uruguay y Chile.
Esto muestra que nuestra crisis no es social o económica, sino política. La falta de liderazgos, la mala ejecución y la casi imposible toma de decisiones se están gastando el crédito conseguido por los gobiernos de hace unas décadas.
De seguir así, todo esto afectará la calidad de vida y llevará a un mayor retroceso en materia de progreso social.

David Gutiérrez Swanson
[email protected]