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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



GLOBAL


Aumenta presión sobre Cámara de Representantes

| Viernes 03 octubre, 2008



Congresistas votarían hoy plan de rescate financiero
Aumenta presión sobre Cámara de Representantes

Pelosi afirma no sentirse “segura” pero sí optimista sobre la aprobación del proyecto

Washington
EFE

La muerte o supervivencia del multimillonario plan de rescate financiero está de nuevo en manos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, sobre la que ayer se intensificaron las presiones para que cambie de postura y le dé finalmente su visto bueno.
Las presiones vinieron de la Casa Blanca, del propio Congreso e incluso de los mercados financieros, que sufrieron ayer nuevos descensos ante la constancia de que la congelación de los créditos está afectando ya a las economías familiares.
George W. Bush, presidente de Estados Unidos, fue el primero en advertir ayer que urge la aprobación del plan, porque la falta de crédito está ya ahogando al ciudadano medio.
“Mientras que la gente está preocupada sobre su futuro, porque el Gobierno no toma medidas al respecto, el crédito se ha congelado. No se está prestando dinero de banco a banco ni se está prestando dinero a nuestras medianas y pequeñas empresas. Y eso significa que hay empleos en peligro”, dijo Bush.
El mandatario pidió a la Cámara Baja que apruebe mañana el paquete, porque a su juicio “es la medida que mejor ayudará a proporcionar liquidez, crédito y dinero para que las pequeñas empresas y medianas empresas puedan funcionar”.
El pasado lunes, esa cámara rechazó por sorpresa una versión inicial del plan, lo que desencadenó el desplome de las bolsas mundiales.
El miércoles, el Senado aprobó una versión ampliada en la que, además del rescate de la deuda de mala calidad de la banca por importe de $700 mil millones, se han añadido otros $100 mil millones en alivios fiscales para los ciudadanos.
Además, se han incorporado centenares de medidas que buscan no solo acercar el paquete a las necesidades de los contribuyentes, sino ganarse el apoyo concreto de los congresistas que votaron “no” el pasado lunes.
Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, defendió ayer la necesidad de apoyar el plan y, aunque reconoció que no tiene garantías de que se vaya a aprobar, se mostró “optimista” al respecto.
En una comparecencia ante la prensa, la congresista demócrata admitió que la ampliación del paquete supondrá otro golpe para el ya abultado déficit presupuestario del país, pero aseveró que es la mejor medida que tienen sobre la mesa para afrontar la crisis.
Este plan, en una situación ideal, “no es lo que nos hubiera gustado. Hubiéramos preferido haber gastado este dinero en infraestructuras, hospitales o colegios. Pero es lo mejor que tenemos sobre la mesa para restaurar la confianza en los mercados”, sostuvo Pelosi.
Insistió en que las medidas que ha incorporado el Senado “benefician más a “Main Street”, en referencia al ciudadano común de la calle, “que a Wall Street”.
Muchos miembros de la Cámara Baja votaron en contra después de recibir cientos de correos electrónicos y de llamadas de ciudadanos de sus distritos en contra de un plan que, según consideraban, solo beneficiaría a la banca.
Pero ayer la situación cambió, pues “todos nos hemos dado cuenta de que la restricción del crédito está afectando a todos los ciudadanos, a los que quieren comprar un coche, o al que tiene un concesionario y lo quiere vender, al que quiere pedir un préstamo para la casa o para pagar la universidad de sus hijos”, dijo Pelosi.
“Si no actuamos pronto, veremos cómo se esfuma el sueño americano de millones de ciudadanos”, aseguró.
Anunció, además, que la próxima semana el presidente del Comité de Finanzas de la Cámara Baja, Barney Frank, iniciará un periodo de audiencias destinadas a elaborar una nueva legislación sobre el funcionamiento del sistema financiero.
“No queremos que vuelva a producirse esta situación en el futuro. Queremos proteger al contribuyente y evitar que nunca más las prácticas de Wall Street vuelvan a poner en peligro los ahorros de los contribuyentes”, concluyó Pelosi.


Wall Street vuelve a caer

Después de la aprobación del plan de rescate de Wall Street por parte del Senado estadounidense, los inversores se toparon hoy con más datos que delatan el debilitamiento de la economía y del empleo en Estados Unidos, lo que llevó a los índices al cierre en negativo.
El escenario puede hacerse aún más inquietante el viernes, si se confirman las previsiones sobre la marcha del mercado laboral en septiembre.
El índice Dow Jones de Industriales, que agrupa a algunas de las mayores corporaciones de Estados Unidos, perdió ayer un 3,22%, el mercado Nasdaq bajó un 4,48% y el selectivo S&P 500 retrocedió un 4,03% respecto del día anterior.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos informó que los pedidos a las fábricas descendieron un 4% en agosto respecto del mes anterior y el miércoles se conoció que la actividad manufacturera en septiembre estaba en el nivel más bajo desde 2001, según el índice que elabora The Conference Board.
Ayer se supo también que la semana pasada se tramitaron en Estados Unidos un millar más de peticiones nuevas de subsidios por desempleo que en la anterior y el total, de 497.000, representa el nivel más alto desde hace siete años.
Esos datos podrían ser un mal augurio para las cifras de empleo, correspondientes a septiembre, que difundirá el viernes el Departamento de Trabajo, algo a lo que los inversores prestan notable atención por la repercusión que puede tener en el consumo y en los beneficios de las empresas.
Los expertos prevén que la economía perdió en ese mes 105.000 empleos, después de destruirse otros 84.000 en agosto, y calculan que la tasa de desempleo se mantendrá en el 6,1%.
El panorama económico en Estados Unidos pesó también en el comportamiento de las principales bolsas europeas, que cerraron con sus principales indicadores precedidos del signo negativo.
El índice DAX-30 perdió un 2,51% en la bolsa de Fráncfort; el FTSE-100 retrocedió un 1,8% en el mercado de Londres; el CAC-40 cedió un 2,25% en la bolsa parisina y el Ibex-35 bajó un 1,61% en la Bolsa de Madrid.
Los descensos bursátiles coincidieron también con la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de mantener en el 4,25% el tipo de interés de referencia en la eurozona, aunque constató que la reactivación económica en esa área se debilita.
Esa perspectiva favoreció que el dólar se fortaleciese ante el euro y otras monedas, lo que influyó, a su vez, en un descenso del precio del petróleo y de otras materias primas que, como ocurre también con el oro, se negocian con la divisa estadounidense.