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Auge sudamericano es muy vulnerable

El capitalista de riesgo Arnon Kohavi llegó a Chile el año pasado con el objetivo de reunir $40 millones para inversiones en emprendimientos de tecnología. Seis meses después, el israelí optó por Singapur y dijo que el mayor productor de cobre del mundo tenía una excesiva adicción a su riqueza de materias primas.
El comentario de Kohavi puede servir de advertencia al resto de América del Sur, que ha hecho poco por reducir su dependencia de las materias primas durante la última década de auge, dijo el ministro de Minas y Energía de Colombia, Mauricio Cárdenas.
El fracaso en lo relativo a aumentar la productividad y subsanar persistentes falencias en educación e infraestructura hace a la región más vulnerable a una desaceleración global en el caso de que decline la demanda de sus exportaciones de soja, cobre y mineral de hierro.
“No hay duda que, con el crecimiento de China, América Latina se ha vuelto a inclinar por las materias primas”, dijo Cárdenas, un economista que anteriormente dirigió el programa latinoamericano de la Brookings
Institution en Washington. “Dada la historia de la región en lo que respecta al manejo de auges anteriores, los pesimistas parecen estar en lo cierto al presumir que el actual se va a desaprovechar”.
Conforme los precios de las materias primas se multiplicaron casi por tres entre 2000 y 2010, la participación de América Latina en el comercio global de mercancías casi no cambió y se mantuvo en 5,7%, mientras que la exportación de servicios –un indicador del desarrollo económico- cayó de 3,9 a 3,4%.
Es más fácil hacer negocios en Paquistán o Albania que en Brasil, según el estudio de competitividad de 2012 del Banco Mundial, que ubicó a la mayor economía de la región en el puesto 126 entre 183 países. La productividad de la región ha aumentado con más lentitud que en Asia.
Ahora los pronósticos sobre los precios de las materias primas declinan, lo que significa que no es probable que las economías de la región mantengan el elevado crecimiento de los últimos cinco años, dijo Guillermo Calvo, un economista de la Universidad de Columbia en Nueva York.
Deutsche Bank AG estima que los precios del cobre promediarán $6.900 por tonelada en el primer trimestre, un 8,4% menos respecto de los últimos tres meses de 2011, conforme el oro declina 4,9%, a $1.600 la onza; la plata cae 5,8%, a $30 la onza; y el aluminio baja 10% a $1.900 la tonelada.
Deutsche Bank, que tiene sede en Fráncfort, fue el mejor pronosticador de metales industriales y el segundo de metales preciosos en los ocho trimestres consecutivos que finalizaron el 31 de diciembre de 2011, según Bloomberg Rankings.
Para protegerse, los inversores deberían “vender en un momento de fuerza” y reducir de forma enérgica su exposición a los bonos y monedas de la región, dijo Michael Shaoul, presidente de Marketfield Asset Management, que tiene sede en Nueva York y administra $1.300 millones.
Desde 2003, el índice de bonos latinoamericanos de JPMorgan Chase Co. ha crecido 175%, con lo que supera el desempeño de su equivalente asiático, que tuvo un retorno de 124%. El real brasileño fue la moneda de mejor desempeño del mundo en el mismo período, con un aumento de 97%, mientras que el peso colombiano trepó 56%.
A pesar del progreso, la región no ha mantenido la competitividad en relación con mercados emergentes rivales como China y Corea del Sur. De los 76 países de un estudio de 2010 del Banco Interamericano de Desarrollo, la mitad de los 20 de menor productividad eran latinoamericanos.
Las mejoras en educación, disminución de la burocracia y modernización de carreteras y puertos son clave para reducir la brecha, dijo el BID.
La región gastó el 2% del PIB en infraestructura entre 2007 y 2008, menos que el 5,2% que la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina dice que debe gastar anualmente hasta 2020 para ponerse a tono con la creciente demanda.
“No ha habido ningún plan serio para mejorar la productividad”, dijo Calvo, que fue economista jefe del BID entre 2001 y 2006. “La bonanza se limitó a redirigir fondos al sector agrícola y la minería”.
Cansado de la infraestructura inadecuada y de lo que calificó de mentalidad estrecha de los inversores chilenos habituados a elevados retornos por la venta de cobre y madera, Kohavi llevó su fondo Yarden Venture Capital a Singapur, desde donde invierte en compañías de tecnología en Indonesia, Vietnam, Filipinas y otros países del sudeste asiático.
El PIB de América del Sur creció 4,9% entre 2005 y 2010, más de tres veces más rápido que el de las economías avanzadas, según el FMI. Buena parte del crecimiento procedió de materias primas, dijo Calvo. Las materias primas constituyeron el 54% de las exportaciones de América Latina en 2010, mientras que fueron el 44% en 2003, según la ONU.
El FMI advirtió en octubre que América Latina sigue siendo tan vulnerable a las abruptas declinaciones de los precios de las materias primas como hace cuatro décadas.

Washington/Bloomberg
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