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Nuevos proyectos en construcción ofrecen 3 mil puestos de empleo
Auge de marinas ilusiona a zonas costeras

• De aprobarse las iniciativas que están en trámite el país contaría con 16 marinas
• Proyectos son cuestionados por realizarse en zona marítima y porque supuestamente dañarían el ambiente

Danny Canales
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Alfredo Cruz Castro es un joven sureño con estudios secundarios y conocimiento de inglés; sin embargo, se dedica a trasladar carga en el Depósito Libre Comercial de Golfito.
Cruz Castro, de 21 años, ocupa los recursos que obtiene en financiar sus estudios con la fe puesta en poder trasladarse al centro del país para obtener un trabajo mejor remunerado.
“Golfito es una zona de gran potencial por su belleza, por lo menos eso dicen todos los turistas con los que hablo”, comentó el joven, pero cuestiona que no hay infraestructura para recibir a los visitantes extranjeros.
“La mayoría de los hoteles que hay en la región son para atender a los turistas nacionales que vienen de compras al Depósito (Libre Comercial) y que no pretenden pagar mucho dinero por una cabina”, explicó.

La poca oportunidad de surgir en su tierra que enfrenta Cruz, la padecen cientos de jóvenes que tuvieron la suerte de nacer en las zonas costeras del país.
Y es que a pesar de las riquezas turísticas que encierran los litorales, los habitantes de esas regiones no han logrado aprovecharse de ello para mejorar su condición de vida.
El atraso que enfrentan las zonas costeras es un tema que preocupa a las autoridades de gobierno, quienes ven en el aprovechamiento de las playas una mina para sacar de la pobreza a los pobladores.
Es así como surge el programa de desarrollo costero que apuesta por las marinas como un punto con gran potencial debido a su ubicación y sus bellezas.

Las marinas son atracaderos de yates y embarcaciones de lujo que se construyen en la zona marítimo terrestre concesionada por el Estado —la ley rige desde 1997—, que ofrecen a las embarcaciones estacionamiento, combustible, restaurantes, habitaciones, locales comerciales, entre otros servicios.
“El país es paso obligado de las embarcaciones que atraviesan el canal”, citó Oscar Villalobos, director de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (Cimat), como una de las ventajas que ofrece Costa Rica.
Otro punto a favor del país es que por ser menos afectado por los huracanes en el Caribe, los seguros que cobran las empresas extranjeras son menores en comparación con las otras regiones del mundo, expuso Villalobos.
Por su parte, los empresarios privados ven más bondades del país, como el hecho de que Costa Rica sobresalga en el mapa de destinos para pesca deportiva y registra una efervescencia en el mercado inmobiliario, comentó Roberto Kopper, director de marina Papagayo, estructura que está en construcción en Guanacaste.
Actualmente solo la marina Los Sueños, en Herradura, está en operación. Sin embargo, hay otros tres proyectos en marcha que, se espera, entrarán a operar en el transcurso de un año. Ellos son Papagayo, en bahía Manzanillo de Guan
acaste; Pez Vela, en Quepos, y Bahía Escondida, en Golfito.
Otras 12 empresas gestionan ante la Cimat los permisos para poder incursionar en el negocio de atención de yates en las costas nacionales, pero aún no han obtenido el aval.

El principal insumo que aportarán los atracaderos a las zonas costeras es la apertura de fuentes de empleo profesionales en el sector turismo, lo cual brinda oportunidad de surgimiento a los jóvenes, señaló Kopper.
Por ejemplo, solo Los Sueños ofrece 1.100 empleos directos y 3.500
indirectos, aseguró Ashley Bretecher, directora ejecutiva de Mercadeo y Comunicación de Los Sueños Resort and Marina, quien agregó que el 98% de los trabajadores es de la zona.
Las demás empresas que están pronto a operar también tienen el compromiso de apoyar el desarrollo de las comunidades donde se instalarán, por lo que hacen los esfuerzos de reclutar solo mano de obra local para que atienda los servicios que ofrecerán.
Se estima que las tres marinas en construcción abrirán unas 3 mil fuentes de empleo directo, según consultas realizadas a los representantes de los proyectos.
El plan de desarrollo de ma
rinas tiene en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) uno de sus principales aliados en la formación de mano de obra calificada.
Ese centro de estudio tiene un programa dirigido a formar profesionales en turismo costero y en ese sentido impartirá cursos para preparar en los oficios que demandan los atracaderos, como mecánica automotor, construcción naval, cocinero, submarinismo, pesca deportiva, buceo e inglés.
Al consultarle sobre la anuencia de capacitarse para laborar en su cantón en uno de los oficios que necesitará la marina, Cruz comentó que es su sueño y el de la mayoría de sus ex compañeros de colegio, quienes ansían contribuir con el desarrollo de la región. Pero dijo que han tenido que incursionar en otras carreras debido a la falta de demanda turística en el Sur.
Para Villalobos la suerte de las ciudades costeras podría cambiar, como sucedió con Herradura tras la construcción del proyecto Los Sueños.
“El auge inmobiliario que se observa en el Pacífico Central es atribuido en gran parte a la llegada de la marina”, expresó el director de la Cimat.
La marina de Los Sueños inició operaciones en 2000 y el último año registró una ocupación del 100%, afirmó Bretecher.
En el caso específico de Golfito, Villalobos indicó que se hizo una excepción y se le concesionaron al desarrollador tierras adicionales para que construyera un hotel debido a la poca oferta de habitaciones de lujo en la zona.
Además el complejo contará con 341 puestos de atraque, una villa compuesta por condominios, residencias privadas, tiendas, restaurantes, hotel, balneario y club de yate.
En el caso del proyecto en Papagayo, este se ubicará en Bahía Manzanillo, tendrá una inversión de $15 millones y se desarrollará en 44 hectáreas.
El proyecto contará con una capacidad para atender 350 embarcaciones y destinará al menos unos 2 mil metros cuadrados de área comercial, con restaurantes, tienda de suministros, baños, bar y lavandería, entre otros servicios.
Pez Vela, por su parte, plantea una inversión inicial es de $16,6 millones. La marina tendrá capacidad para 350 puestos de atraque de embarcaciones, un hotel de 100 habitaciones, 60 condominios y un centro comercial.
De los 12 proyectos de atracaderos que están en trámites para que se les otorgue la concesión de explotación, diez pretenden instalarse en el Pacífico y dos en el Caribe.
No obstante, no todo es oro alrededor de los proyectos de marinas, pues hay cuestionamientos de algunos sectores en torno a que se están entregando las costas a las empresas privadas para sacarles provecho comercial.
“En el caso de Quepos, la marina vino a quitarnos el poco acceso de playa que teníamos frente a la comunidad”, sentenció Carlos Aguirre, comerciante de la zona.
En ese sentido Villalobos replicó que la playa en Quepos al recibir las descargas del pueblo, no era apta para bañarse, en tanto que explicó que esa comunidad tiene otras playas cercanas como el caso de Manuel Antonio, que sí reúne las condiciones higiénicas.
VIllalobos defendió también que la marina dará un impulso comercial al lugar que se verá reflejado en la condición de vida de los ciudadanos.
Otra crítica que ha recibido el plan de desarrollo de marinas tiene que ver con el daño que se le causa al ambiente.

En ese sentido, existe un fuerte movimiento en contra de la construcción de una estructura en Puerto Viejo de Limón, pues se alerta que podría matar el poco coral vivo que hay en la zona.
“El proyecto desviará dos riachuelos, alterando el flujo de los nutrientes al arrecife y a las especies marinas que han requerido por siglos un ambiente estuario en su vecindad
”, afirma el oceanógrafo Guillermo Quirós.
En ese sentido, el director de la Cimat garantizó que se harán todos los estudios ambientales requeridos para ese y todos los proyectos de atracaderos que pretendan realizar en el país y se rechazarán aquellos en los que se comprueben que causarán daños ambientales irreversibles.











 
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