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Arranca juicio por 11-S en Guantánamo

Sospechosos del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York despidieron a sus abogados y niegan legitimidad del tribunal


Base Naval de Guantánamo
EFE

Los cinco acusados de participar en los atentados del 11 de septiembre de 2001, incluido su presunto máximo artífice, Jalid Sheij Mohamed, pidieron ayer representarse ellos mismos ante un tribunal militar antiterrorista en Guantánamo.
Los acusados rechazaron a sus abogados como medida de protesta contra el proceso y algunos, entre ellos Mohamed, manifestaron su deseo de morir como “mártires”.
La fiscalía ha solicitado la pena de muerte para los cinco hombres, que son las primeras personas encausadas por su participación directa en los atentados del 11-S.
El juicio en sí debe comenzar “antes del 18 de septiembre”, determinó ayer el juez militar Ralph Kohlmann, aunque dijo que tratará “favorablemente” cualquier petición “razonable” de que se retrase, dada su complejidad.
La fiscalía había sugerido el 15 de septiembre como la fecha para el inicio del juicio, mientras la defensa había pedido reiteradamente el aplazamiento del proceso.
El juez informó a los acusados de que si renuncian a asistir a las audiencias futuras, el procedimiento continuará sin ellos, por lo que podrían ser juzgados y condenados sin pisar el tribunal de nuevo.
Eso fue algo que interesó a Mohamed. “¿No me forzarán a venir?”, preguntó. Kohlmann respondió que no, pero la fiscalía anunció que presentará una moción para pedir que todos los acusados sean obligados a acudir al proceso.
La vista de ayer, que duró unas seis horas, fue la primera ocasión en que los cinco acusados vieron a un juez militar desde su captura.
Kohlmann declaró secretos unos siete minutos de la audiencia, cuando dos de los detenidos aparentemente describían su tratamiento en cautiverio.
Mohamed, quien según el Gobierno fue el líder del grupo, habló primero y marcó la pauta al rechazar a sus abogados, tanto así que Kohlmann aconsejó a Walid Bin Attash, el segundo que intervino, “no adoptar las decisiones de otro”.
El magistrado admitió que tres de los detenidos se representen a sí mismos.
Aplazó su decisión en relación a Mustafa al Hawsawi, porque su abogado militar alegó que estaba siendo presionado por los otros sospechosos, que intercambiaron frases entre ellos durante la vista.
También pospuso su parecer en relación a Ramzi Binalshibh porque está siendo tratado con fármacos psicotrópicos, lo que, según su defensa, le hace incapaz de entender sus derechos.
Esas medicinas son usadas contra la depresión y la ansiedad, entre otros fines.
“Le voy a contar los detalles. Me fuerzan a tomar esas medicinas. Si no, mi situación será peor que antes”, dijo Binalshibh a través de un intérprete.
El resto de su explicación fue censurada por el juez, que cortó el sonido para el pequeño grupo de periodistas y observadores que asistieron a la audiencia.
Al comienzo de la vista, Kohlmann había advertido que podría usar esa medida para proteger “la seguridad nacional” de Estados Unidos.
También censuró las palabras de Ali Abdul Aziz Ali, cuando tras preguntarle si quería ser representado por los abogados asignados a él, el detenido dijo en inglés: “Todo lo que ha pasado aquí es injusto. Desde que fui arrestado habría agradecido (tenerlos)...”.
La vista fue emitida con 20 segundos de retraso por videoconferencia en una sala de prensa y en un recinto acristalado dentro del tribunal, paréntesis que dio tiempo a un agente de inteligencia sentado a aconsejar al juez censurar el contenido.
Los detenidos parecieron entender que no podían describir presuntos abusos a manos de agentes de Estados Unidos. Por ejemplo, Ali señaló: “He pasado cinco años de tortura. Veo que lo paran (el sonido). No le molestaré. No lo diré”.
Antes de ser trasladados en septiembre de 2006 a Guantánamo, los cinco acusados estuvieron años en las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que ha reconocido que sometió a Mohamed a asfixias simuladas.
Las confesiones obtenidas en esas sesiones pueden ser usadas en el proceso.
Thomas Durkin, abogado civil de Binalshibh, intentó poner objeciones sobre esas normas, pero Kohlmann le reprendió con dureza. “No ose interrumpirme de nuevo”, le dijo.
Durkin también afirmó que no se le había permitido suficiente contacto con el detenido, queja generalizada entre los defensores.
Los abogados civiles de Ali sólo recibieron la autorización del Pentágono para actuar en el caso la noche antes de la vista, con lo que no pudieron asistir a ella.
Y la teniente Gretchen Sosbee, uno de los dos abogados militares de Mustafa al Hawsawi, recibió una autorización temporal para asistir a la audiencia y no se ha reunido nunca con él.
Aun así, Kohlmann negó sus peticiones para aplazar el proceso.
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