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Mandatario afirma que se hizo un “negocio redondo” con la venta de bonos de deuda
Arias defiende actuación del gobierno con China

• Canciller Bruno Stagno rechaza secretismo y sostiene que “todos los elementos del memorándum de entendimiento se hicieron públicos”
• Gobernante “animó” a restantes países del istmo a establecer relaciones con Pekín

Oscar Rodríguez
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Madrid- El presidente Oscar Arias, junto al canciller Bruno Stagno, hizo ayer una férrea defensa de la actuación del gobierno en el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular de China y la venta de bonos de deuda costarricense. Incluso el mandatario la calificó de “negocio redondo” y el Ministro adujo que cada acuerdo ha sido “claramente” publicitado.
Ambos funcionarios se notaron visiblemente incómodos con la consulta realizada por LA REPUBLICA. En el caso de Arias, porque se hizo en conferencia de prensa tras la reunión que sostuvo con el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien trató de explicarle la polémica generada en Costa Rica.
“Yo sigo defendiendo la decisión tomada. Las bondades de esa determinación son demasiado obvias. El único pecado es que los chinos hicieron una inversión y nos pidieron que no hiciéramos pública la tasa de interés por los bonos costarricenses. Es una tasa subsidiada, una tasa muy blanda. Fue un negocio redondo para Costa Rica”, enfatizó.
Arias reconoció que China y Costa Rica acordaron no revelar sus conversaciones y anunciar el mismo día y a la misma hora el inicio de relaciones. Sin embargo, puntualizó, la inteligencia de Taiwán logró adelantarse para divulgar la información.
Luego, dirigiéndose a su homólogo, dijo secamente: “Este es el gran tema, se ve que no tenemos cosas importantes de qué polemizar allá, de qué debatir para que este sea el gran tema”.
Posteriormente, el Presidente fue un paso más adelante al considerar “un error” que las demás naciones de Centroamérica no tengan relaciones diplomáticas con China, “un país que significa hoy en día la segunda economía mundial”, y les animó a que lo hagan.
Mientras, Stagno mostró su malestar por las acusaciones de secretismo ya que, para él, el gobierno y su cartera han sido transparentes, pese a la negativa de entregar documentación.
“Todos los elementos del memorándum de entendimiento se hicieron públicos, tan pronto se hicieron efectivos. Cada elemento, cada compromiso, tras canje de notas respectivo, se comunicó y se hizo público”, subrayó.
En el caso de los bonos, adujo que fue competencia del Ministerio de Hacienda. “El cliente (China) no autorizaba a hacer pública la información; pero bueno, tenemos el fallo de la Sala IV. Somos respetuosos y por eso, obviamente, se ha hecho público”, declaró.
El gobierno reveló, un año después, los detalles de la venta de bonos negociada con China, por $300 millones, y del proceso de establecimiento de relaciones diplomáticas.
Durante este periodo, las solicitudes de entrega de documentos fueron sistemáticamente denegadas y se adujo que “normas y disposiciones diplomáticas” impedían brindar información.
Además, ninguna institución gubernamental, ni el Congreso, ni la Contraloría, ejercieron un control político férreo. No fue hasta que la renuencia a dar información sobre un tema de interés público levantó sospechas.
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