Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 13 Marzo, 2017

Ahora no basta con aprender en la juventud, ni siquiera con grados universitarios, para poder trabajar toda la vida

Aprender para trabajar será una actividad continua

A lo largo de la historia las cosas se han ido ordenando respondiendo a las características de la edad de las personas. Los bebes, niñas y niños pequeñitos se quedan en casa o van a guarderías, luego escuela y colegio, y cada vez, más a Dios gracias, a estudios terciarios. Estamos acostumbrados, en general, a educarnos jóvenes y que eso nos sirva para vivir civilizadamente en sociedad y para el trabajo.
Hace unas décadas el costarricense se preparaba mayoritariamente para tareas agrícolas, otros para el comercio, la industria o servicios, y desempeñaba usualmente una misma tarea.
Pero la velocidad-tiempo se ha acelerado. Ahora no basta con aprender en la juventud, ni siquiera con grados universitarios, para poder trabajar toda la vida.
El cambio se da tan rápido que nos obliga a vivir diferentes vidas laborales. Los millennials se verán forzados —para tener una vida plena— a experimentar muy diferentes ocupaciones. Ahora prepararse para el trabajo será una actividad continua.
Desde hace muchos años los países más avanzados económicamente han estado implementando programas de reentrenamiento para las personas que pierden sus ocupaciones. Los resultados han sido muy limitados y contradictorios. Por una parte muchos de los reentrenamientos no han sido adecuadamente dirigidos a preparar a los alumnos en áreas con suficiente demanda por falta de coordinación con lo que las nuevas ocupaciones demandan. Por otra parte, los trabajadores desempleados carecen en muchos casos de los conocimientos básicos y las habilidades personales para aprender las nuevas actividades, y ha faltado el uso de cursos de equiparación para facilitarles su capacitación. En otros casos ha faltado facilitar recursos financieros para que los trabajadores puedan dedicar a la capacitación el tiempo requerido.
En EE.UU. y en Europa ya se están generando diversas instituciones para capacitación enfocada al trabajo, y para conectar de nuevas maneras las posibilidades educativas y el trabajo. Se trata en mucho de facilitar el traslado de tareas fabriles a labores en las áreas de servicios, y en especial en los campos de educación y salud, incluyendo el cuido de niños y adultos mayores.
Cursos masivos y abiertos en línea (MOOCS por sus iniciales en inglés “Masive Open Online Courses) han surgido de empresas especializadas como Coursera, Udacity, Lynda (adquirida por Linkedin), Pluralsight y una sección educativa de Amazon para proveer entrenamientos enfocados a la obtención de empleos de nueva generación.
Muchas universidades, y entre ellas algunas de las más distinguidas, están desarrollando cursos cortos en línea para preparar para ocupaciones muy específicas, y la mayor demanda por nuevos trabajadores es con habilidades matemáticas y sociales.
Anteriormente casi todas las capacitaciones específicas se efectuaban por las propias empresas en que se iba a laborar, pero con la mayor movilidad este es cada vez menos el caso. Por ello las empresas tienen la necesidad de evaluar los cursos que sus presuntos trabajadores han obtenido. Cuando el entrenamiento viene de universidades, ellas mismas acreditan a sus estudiantes. Para otros proveedores ya están surgiendo métodos nuevos de acreditación de los conocimientos, dividiendo los cursos en pequeños segmentos que son evaluados por entes especializados.
Este es un nuevo campo en países avanzados, pero señala el camino para resolver uno de nuestros mayores problemas sociales que también es económico: el desempleo alto entre trabajadores sin bachillerato.
Ser innovadores y creativos en este campo es una de las más urgentes tareas de la política social costarricense del siglo XXI.