Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 18 Agosto, 2015

La tarea fundamental es corregir fallas de mercado, fomentar la competencia y una política industrial y tecnológica que potencie la productividad nacional

Reflexiones

Apertura o proteccionismo

El jueves 13 de agosto recién pasado participé en un panel invitado por la ANFE sobre el tema “apertura o proteccionismo”.
Quisiera referirme brevemente a algunas de las reflexiones que realicé en este foro y que, considero, son pertinentes para quienes se ocupan y preocupan de estos temas en nuestro país.
En general, he de decir que la apertura económica de nuestro país ha generado grandes cambios en la estructura productiva y en los incentivos económicos para producir e invertir. Si bien es cierto, existen algunos sectores que aún tienen ciertos grados de protección, este proceso de apertura ya es un hecho en casi toda la economía costarricense y en los próximos años se terminará de consolidar al ir generándose los últimos procesos de desgravación asociados con los acuerdos de libre comercio firmados y ratificados por el país.
Es claro que la apertura no ha sido la pomada canaria para resolver muchos de los problemas estructurales de larga data en el país, como la carencia de infraestructura, la ineficiencia del aparato estatal en materia de política productiva y tecnológica o, inclusive, la incapacidad para resolver la tramitología necesaria.
Ciertamente, los procesos de apertura han colaborado con corregir los precios relativos y poner al descubierto las deficiencias y diferencias en productividad en muchas actividades económicas, mismas que necesariamente se han modernizado o han visto disminuir sus participaciones en el mercado y hasta dejar de ser relevantes para el país como resultado de esta dinámica del mercado.
Muchas actividades han sido exitosas en los procesos de competitividad internacional y un enjambre de nuevos sectores productivos en distintos ámbitos, pero sobre todo en el sector servicios, se ha fortalecido en términos de su presencia en el valor agregado nacional y exportable.
Con cierto recelo miro llegar en los últimos meses nuevos aires proteccionistas al país, muchos de los argumentos son vino viejo en toneles nuevos.
Muchos de los mercados, particularmente los de productos primarios o agroalimentarios, están llenos de imperfecciones o fallas asociadas a oligopolios o carteles que no son para nada buenos ante la colectividad. El renacer de la protección, al chifrijo, solo es el resultado de intereses muy cortoplacistas de unos cuantos grupos de interés que se esconden detrás de la sana y justa lucha de los campesinos por sobrevivir a la apertura.
Mal hace el gobierno y el país con retomar la protección y los instrumentos de política comercial para cerrar la economía y proteger a unos cuantos empresarios, a consecuencia de aumentos en precios y costos para la colectividad.
La tarea fundamental está más en la corrección de las fallas de mercado, el fomento a la competencia y una política industrial y tecnológica moderna que potencie la productividad nacional.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com