Enviar
Reforma permitirá participación privada solo en la generación
Apertura eléctrica impulsará energías limpias
La idea es que las compañías aporten dos terceras partes de los $9 mil millones que se necesitan para abastecer al país en la próxima década
Proyecto de ley será presentado al Congreso en tres semanas para su aprobación

Costa Rica apuesta a ser el líder de la región en la producción de energía eléctrica limpia. La meta es eliminar la dependencia del crudo en un plazo no mayor de diez años.
Ese es el propósito del nuevo marco eléctrico que se promoverá en el país, el cual trae como principal reforma la mayor participación de la empresa privada en el financiamiento y producción de energía, siempre y cuando lo hagan con recursos renovables.
Actualmente el país emplea un 8% de energía eléctrica a base de derivados del crudo. El resto la produce a base de agua, vapor, viento o biomasa.
Las nuevas políticas energéticas fueron anunciadas ayer por Laura Chinchilla, presidenta de la República, quien adelantó que el proyecto marco lo enviará a estudio de los diputados en unas tres semanas.
La modificación contempla una apertura solo en la producción de electricidad, mas no en la comercialización, ya que esta tarea se mantiene en manos de los ocho grupos que existen actualmente.
En ese sentido, la propuesta crea dos figuras dentro de un mercado mayorista; una de compradores que es donde estarán el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y las siete empresas públicas y cooperativas que operan hoy en día que serán las únicas encargadas de distribuir la energía al consumidor final.
En la otra categoría estarían los productores conformados por las empresas públicas y privadas internacionales que deseen participar los cuales comercializarán su energía a las empresas anteriores. Estos grupos no tendrán límite de producción de electricidad como existe actualmente, sino que dependerá de las necesidades que tenga el mercado.
Algo que dejará claro la nueva política eléctrica es que la prioridad de abastecimiento será Costa Rica. Solo en caso de que existiesen excedentes se podría exportar.
La adjudicación de los proyectos privados se gestionará mediante licitación, proceso que será desarrollado por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos. El ganador será el que ofrezca las condiciones técnicas adecuadas y el menor precio.
“Una vez lista la adjudicación, cada proveedor debe firmar un contrato a largo plazo con cada uno de los ocho distribuidores, en proporción a lo que cada uno necesite”, manifestó Teófilo de la Torre, ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones.
El desafío es que los inversionistas privados ayuden a aumentar la producción de energía geotérmica, eólica e hidroeléctrica en país, e impulsar el desarrollo de electricidad a través de biomasa y el sol.
Se estima que para abastecer la demanda en la próxima década el país requiere duplicar su producción eléctrica, lo que es igual a decir que necesitará instalar 2.400 megavatios adicionales. Esa tarea representaría una inversión estimada en $9 mil millones.
De ese monto lo ideal sería que el capital privado aporte dos terceras partes ya sea mediante alianzas estratégicas con el ICE o inversión propia.
Mientras que el tercio restante se obtendrá del presupuesto de la entidad estatal.
Otro propósito de la nueva política energética será garantizar la universalidad de la electricidad, es decir asegurarse que se abastezca a todo el país. Esa función también le será encomendada al instituto estatal, al cual también se le permitirá salir a competir en la región.
Con ese propósito, Chinchilla se comprometió a financiar dos megaproyectos hidroeléctricos, como son Reventazón y Diquís (ambos suman casi 1.000 megavatios), y buscar la autorización para que la compañía estatal pueda explorar y derivar vapor para energía geotérmica en los parques nacionales Rincón de la Vieja y Tenorio, explicó De la Torre.
Junto a esta reforma, Laura Chinchilla también planea ejecutar una serie de acciones dentro de su plan energético para los próximos cuatro años.
Entre los proyectos se encuentra, ampliar el puerto petrolero en Moín y construir una terminal en el Pacífico.
Incrementar la capacidad de almacenamiento de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) y agrandar el sistema de poliductos.
De igual forma, no se descarta la construcción de una refinería para abastecer la demanda interna, por medio de una alianza entre Recope y su homóloga china.
“La construcción de la nueva refinería dependerá de si es más barato refinar el petróleo crudo en el país, o importar sus derivados de una vez. Si el estudio de factibilidad nos dice que es la segunda, entonces la refinería no va”, dijo De la Torre.
La propuesta de Chinchilla es vista con mucha cautela por parte de los productores de energía, pues consideran que es un modelo poco común en el mundo.
“Me parece extraño, no recuerdo modelos de apertura semejantes en otros países, me preocupa cómo van a funcionar estas figuras en la práctica. Pero esperaremos a ver qué dice el proyecto de ley para tener un panorama más claro”, dijo Mario Alvarado, director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Productores de Energía.

Natasha Cambronero
[email protected]
Ver comentarios