Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Miércoles 8 Marzo, 2017

Antes mudas, pero aún susurramos

Tan discutible como tan célebre la frase “el acto más valiente que una puede hacer, es pensar por sí misma, en voz alta” -Coco Chanel-.
¿Célebre?, creo que no es necesario reseñar que Coco Chanel fue una diseñadora de alta costura francesa, fundadora de la marca Chanel. Fue una de las modistas más prolíficas de la historia y nació nada más y nada menos que cien años antes que mí.
¿Discutible?, claramente las personas podemos hacer mejores cosas que pensar, un buen ejemplo puede ser pensar, ejecutar, dar seguimiento, controlar… pero eso ya sería hasta destruir en lugar de construir “con lo que tenemos” y lo que tenemos es una frase “riquísima” de una mujer impresionante, que incluso llegó a ser reconocida como una de las personas más influyentes del siglo XX y que explícitamente respecto a esta frase que pongo “sobre la mesa”, puntualizó que pensar no es un infinitivo cualquiera, sino un acto en sí mismo.
En efecto las circunstancias en medio de las que nos desenvolvemos las mujeres en la actualidad, ha evolucionado radicalmente respecto a cien años atrás. Indudablemente tenemos más derechos y con ello posibilidades y accesos a realidades y escenarios que en medio del siglo XX no se vislumbraban como algo racional y lo cierto es que hoy por hoy no hay vuelta atrás.
A pesar de lo anterior, la desigualdad sigue siendo un hecho y la sociedad sigue opacando ese hecho en coro diciendo “nooo pero las cosas han cambiado mucho”… es cierto, las cosas han cambiado, pero ¿cuánto es mucho? ¿Cuánto es suficiente?... Nos guste o no: la desigualdad de género es tan tangible como lo sigue siendo la desigualdad a causa de la distribución del ingreso y eso no se mitiga por la celebración de un día internacional de la mujer (celebración de la que de paso muchos se quejan).
El cambio ideológico, filosófico, cultural… en pro de la reducción de la desigualdad de género se da desde nuestros hogares. ¿Cuántos matrimonios están hoy juntos porque una de las partes decidió someterse a la otra? ¿Cuántas relaciones profesionales llevan décadas de historia porque una de las partes “aceptó” que no sería líder nunca y tendría que resignarse a “servir” a la otra parte hasta pensionarse?...¿Cuántas personas simplemente actúan en función de complacer a alguien más?
Retomando la frase de Coco Chanel con la que inicié mi escrito, creo que muchas mujeres siguen sin decir lo que piensan en voz alta. Cuando analizo en qué situaciones tengo que enfrentar más problemas a nivel personal, profesional, social, concluyo que es cuando “en voz alta digo lo que pienso”.
Al 80% de los hombres con los que tengo contacto en pleno 2017 le molesta no tener la razón y que yo piense diferente de ellos… Como forma de manipulación dicen que yo siempre quiero tener la razón, pero ni en broma aceptan que detestan y se molestan visiblemente por no tener ellos la razón… Les comparto mi experiencia para demostrar que no es cosa del pasado, la voz de las mujeres sigue sin ser escuchada con fuerza, no en vano Margaret Thatcher dijo una vez “si quieres que algo se diga pídeselo a un hombre, si quieres que algo se haga pídeselo a una mujer”…¿Por qué no decirlo nosotras?
...Mujeres: no perdamos el impulso a decir, en voz alta, lo que pensamos.