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Año Nuevo, metas fijas

Cientos de libros y el apoyo de familiares y amigos sirven para alcanzar sus propósitos de 2009

¿Quién no ha hecho buenos propósitos ante la llegada del nuevo año? ¿Y cuántos pueden asegurar que los han cumplido, siquiera a medias? Seguro que la mayoría en el primer caso y la inmensa minoría en el segundo. Para ayudarnos han surgido tantos libros de propuestas como intenciones tenemos.
Dejar el tabaco, hacer ejercicio, llevar una dieta más sana, romper o tratar de salvar una relación, buscar pareja, salir más, leer más, estudiar más.... la lista es interminable, inabarcable y, sobre todo, irreal.
Porque nos proponemos hacerlo todo y ya y encima queremos que los resultados sean inmediatos y sin esfuerzo.
La Universidad de Hertfordshire, Gran Bretaña, realizó en 2007 un estudio en el que participaron 3 mil voluntarios.
Un 52% de ellos dijeron confiar en llevar a buen fin sus buenos propósitos de nuevo año pero cuando pasaron los 12 meses, sólo un 12% lo había logrado.
Ante estos resultados, la universidad elaboró una serie de recomendaciones para ayudar a cumplir esas intenciones, que van desde ponerse objetivos concretos a fechas límites o decírselo a familiares y amigos para que hagan presión.
Y a eso se añaden ahora los libros surgidos para aumentar nuestros deseos y necesidades de hacer tantas cosas como minutos tenga nuestra vida.
Uno de los más famosos es “100 cosas que hacer antes de morirse” que considera imprescindible correr un encierro en Pamplona, hacer un peregrinaje vudú en Haití o hacer surf desnudo por la noche en Australia.
El éxito de ese libro inspiró toda una serie de secuelas, que de 100 sugerencias por volumen pasaron a un millar, con lo cual deberíamos tener más de una y de diez vidas si queremos cumplir todas las atractivas ideas que nos proponen.
Otras opciones son los clásicos “1001 películas que hay que ver antes de morir”, con variaciones sobre discos, libros que leer, cuadros que contemplar, sitios que visitar o cosas románticas que hacer.
Los más trascendentales, con 1001 meditaciones, perlas de sabiduría, enseñanzas del budismo o formas de salvar el planeta.
Así como los que te dan razones para justificar casi todo: “1000 razones para enamorarse” o para “no enamorarse”, para ser el mejor padre, para ser el mejor amigo, para criar a tu bebé o simplemente para ser feliz.
El último grito de estos libros centenarios o milenarios son los que, como recomienda la Universidad de Hertfordshire, ponen un límite temporal a los objetivos.
Es el caso de “365 días para ser más culto”, de Dabid Kidder y Noah Oppenheim, una de las últimas novedades, que con el lema de “sé culto, sé libre”, da 365 lecciones que requieren cinco minutos de esfuerzo diario para darse un barniz de cultura con el que sorprender al mayor número de amigos posible.
Movimientos artísticos, descubrimientos científicos, grandes compositores y filósofos o las principales líneas de las religiones más importantes son algunas de las cosas que este libro promete hacerte aprender en apenas unos minutos diarios.
Trescientas sesenta y cinco cenas, juegos para niños, gatos o perros, cosas estúpidas para hacer, aviones de papel, juegos mentales, formas de ahorrar dinero....la lista es aún más interminable que nuestros buenos deseos que se repiten cada enero año tras año a pesar de que sabemos a ciencia cierta que están condenados al fracaso.

Redacción internacional
EFE

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