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Viernes 3 Febrero, 2017

Con frecuencia, las minorías étnicas, religiosas y sociales también están excluidas del poder político y a los partidos políticos se les reprocha favorecer sistemáticamente a los intereses de la elite dominante

Año electoral y fortalecimiento de la democracia

En este año electoral, la democracia costarricense mediante la organización de partidos políticos se prepara para ofrecerles a los ciudadanos opciones que permitan la continuidad de una sociedad libre, representativa, participativa e inclusiva, donde todos los ciudadanos, sin distinción alguna, puedan opinar y debatir en torno a lo que políticamente le conviene al país.

Esto supone que los partidos políticos y los candidatos son protagonistas estelares de las elecciones. Son quienes compiten por los cargos públicos, llevan a cabo campañas electorales y tratan de convencer a los electores para que voten por ellos.

Las oportunidades que tienen para realizar campañas, ocupar cargos públicos o constituir una oposición creíble dependen del marco legal, político y cultural de cada país, así como de la administración y el resultado de las elecciones.

Está claro que un país es democrático cuando sus elecciones implican una competencia real entre diferentes partidos políticos o candidatos. Es necesario que los electores tengan la libertad de elegir entre varias opciones políticas y de candidaturas para poder determinar quiénes serán sus representantes.

De la misma forma, los partidos y los candidatos son actores con potencial destructivo. Las prácticas de compra o coacción del voto, financiamiento ilegal, calumnia o difamación durante las campañas, corrupción en los procesos de toma de decisión o la exclusión sistemática de ciertos sectores de la sociedad son ejemplos de cómo los partidos políticos pueden amenazar al funcionamiento de los sistemas democráticos.

Las leyes y regulaciones relacionadas con el funcionamiento de los partidos políticos, el financiamiento y las campañas electorales tienen como propósito disminuir el potencial disruptivo de los partidos políticos y garantizarles, al mismo tiempo, un marco adecuado de libertades para competir por el poder.

No obstante, una de las críticas que más se les hacen a los partidos políticos es en torno al tema de la representatividad, porque se nota a los partidos políticos como entes distantes de sus miembros y simpatizantes y se les reprocha por no incluir a todos los segmentos de la sociedad en la política.

Las mujeres siguen estando en gran medida excluidas de la política; al inicio del nuevo siglo solo representan cerca del 15% de los integrantes de los órganos legislativos en el mundo. Con frecuencia, las minorías étnicas, religiosas y sociales también están excluidas del poder político y a los partidos políticos se les reprocha favorecer sistemáticamente a los intereses de la elite dominante.

Finalmente, la comprensión y participación de los ciudadanos en asuntos políticos complejos, así como la habilidad e interés de los partidos por extender sus bases y reclutar líderes y candidatos depende en gran medida de su capacidad para movilizar, educar, formular y articular la opinión pública.
Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos El Río Pacuare