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Amores prohibidos
Los protagonistas de la cinta “Del amor y otros demonios”, Pablo Derqui y Eliza Triana, conversaron con MAGAZINE sobre el amor puro que buscan sus personajes Cayetano y Sierva María

Carolina Barrantes
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“Del amor y otros demonios”, la película de la cineasta nacional Hilda Hidalgo, deja a flor de piel “mucho amor e intriga” con su trama, y es una “adaptación muy fiel” de la novela homónima de Gabriel García Márquez, en la que se basa.
Ese es el criterio de los actores Pablo Derqui y Eliza Triana, quienes protagonizan la historia y enfrentaron un duro reto para llevar del papel a la realidad los papeles del sacerdote Cayetano y la joven Sierva María.
La pareja conversó con MAGAZINE sobre el filme que llegará a los cines ticos el viernes, y cómo explora la lucha entre la religión y la castidad de los sacerdotes, así como las creencias de la Cartagena del siglo XVIII en la que se ambienta.

¿Cómo fue la experiencia de grabar el filme?
Eliza: Muy grata y especial porque es mi primera película, aprendí mucho sobre él detrás de las cámaras. Sierva María me marcó y me ayudó a sensibilizarme por sus vivencias con las religiosas y ante el amor.
Pablo: Ya conocía la novela y soy fan de ella, por lo que llevar a Cayetano a la pantalla fue un reto muy intenso y muy bonito, en especial porque debí representar su religiosidad, devoción y sus emociones por enamorarse por primera vez cuando tiene 30 años.

¿Cuál fue el momento más difícil del rodaje?
Eliza: La que más me afectó fue una de las últimas escenas, cuando me cortan el cabello y lo dejan muy corto. Fue un momento muy intenso y la grabación no podía repetirse, por lo que había mucha tensión. Esa escena duró dos horas.
Pablo: Es cuando el obispo echa a Cayetano, porque este le confiesa el amor que siente por la joven y cree que está traicionando sus votos. Es muy intensa, porque ellos son como padre e hijo, lo curioso es que esa escena fue la primera que rodé de la cinta.

¿Cómo describirían a sus personajes?
Eliza: Es una niña con alma de negra, ya que desde que nació se la entregaron a los esclavos y ellos la criaron. Le gusta explorar el mundo, es como un animalito que busca salir de su jaula.
Pablo: Es un hombre que siempre ha estado entre libros, dedicado a su vocación religiosa, y tiene aspiraciones místicas que nunca llega a cumplir. Es una persona muy cándida porque nunca se abrió a los sentimientos.

¿Qué es lo que tiene Sierva María que enamora a Cayetano?
Pablo: Cayetano se enamora de su belleza, pero sobre todo lo que le arrebata es su honestidad y sinceridad sensual; es una niña que está en el despertar de la pubertad con todo lo malo y bueno que eso conlleva. Y ante eso Cayetano revive en sí mismo lo que no vivió a la edad de 13 años.

Entonces Cayetano enfrenta una prueba de amor y honor a la vez…
Pablo: Exacto, él incluso cree que su amor por Dios y Sierva María es coherente; para él lo que siente es un amor puro, con lo cual es digno.

¿De dónde viene la fuerza de Sierva María para superar su cautiverio?
Eliza: Su fuerza es Cayetano, porque para ella es lo único bueno que le está pasando en su vida. El es su luz luego de que es mordida por el perro y encerrada con las religiosas.

Se ha dicho que la película explora mucho los sentimientos de sus personajes principales, ¿se debe a que fue dirigida por una mujer?
Pablo: Efectivamente. Hilda (Hidalgo) enfatiza mucho en los sentimientos; se preocupa mucho en ver de cerca los personajes y de sentirlos, y en transmitir ese amor puro que surge entre Sierva María y Cayetano, de la mano con la lucha de opiniones que ello acarrea a su alrededor. Busca tener mucho tacto con cada papel.

También destacan el que haya sido realizada por productoras pequeñas…
Pablo: Creo que eso es un riesgo porque al ser pequeñas no se tienen muchos recursos económicos; pero por otro lado, eso permite tener libertad artística y creativa, que es indispensable a la hora de entrar en la adaptación de una obra literaria, y en especial en esta de García Márquez.
Cuando hay una empresa grande atrás hay intereses que buscan saciar a todo tipo de público con una cinta, y eso es traicionero porque no se le puede quedar bien a todo el mundo. Se llegan a hacer cosas a medias.





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