Amor de madre gana por nocaut
“Mis hijos son un pedacito especial de mi alma y los amo sobre todas las cosas, son lo mejor que tengo”, dijo Yolanda. Cortesía Yolanda Valle/La República
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En este Día de las Madres, ACCIÓN se dio a la tarea de conocer quién es la mujer que apoya desde afuera del ring a la atleta y boxeadora nacional, Hanna Gabriels.

Yolanda Valle Moreno es una mujer simpática, de espíritu joven, sencilla y bailarina que le encanta compartir con sus hijos: César Eduardo, Hanna, Dorlie, Windell (exfutbolista nacional), Rohena, el menor Sony y sus nietos.

Admite que donde quiera que vaya, siempre le acompaña su perrita Tsuki.

“Yolis”, como se le conoce, es hija de madre limonense y padre guanacasteco, y nos contó que vino a vivir a la capital a los 17 años.

Entre sus pasatiempos están caminar y correr, pero si algo le da felicidad es ir al estadio para apoyar al equipo de sus amores, Liga Deportiva Alajuelense y a la Sele, sin dejar por fuera al Chelsea y el Real Madrid.

Entrevista

Yolanda Valle Moreno
Madre de Hanna Gabriel

1. ¿Cómo es la mamá de Hanna?

He sido una mamá exigente y autoritaria. A mis hijos les exigí por igual, incluso desde la escuela, les exigía buenas notas. En la escritura, les corregía la ortografía. Me molesta la mala ortografía, por eso siempre me preocupé de que tuvieran buena letra.

 

2. ¿Cómo tomó la noticia cuando su hija le dijo que iba a boxear?

Después de ser atleta, Hanna vivió un tiempo en Estados Unidos y cuando regresó, se le metió en la cabeza el boxeo (comentó con risas). Desde ahí me asusté toda, pero “diay”, a mis hijos siempre los he apoyado y eso quería ella.

 

3. ¿Qué sentimiento le embarga al ver a Hanna representar al boxeo femenino nacional?

Casi que no le puedo explicar, ¡Es algo tan bonito! Es tan increíble lo que siento, es un verdadero honor tener hijos que han representado al país.

 

4. ¿Cómo se siente cuando Hanna está en el cuadrilátero peleando?

No puedo, yo no veo las peleas y mis amigas me llaman, pero yo me encierro. Solo asistí a una, y tampoco la pude ver porque me fui a meter al baño, siempre sufro demasiado.

La última pelea que tuvo en mayo, fue lo peor, yo me quedé con Mía (hija de Hanna) abrazada y sufrimos mucho, porque mi nieta me decía “Tita, ahí está mi mamá entrenando”, y yo lloré hasta que terminó la pelea, siempre sufro montones. Es muy difícil describir lo que siento, muchos me dicen que si no confío en ella, pero el problema no es que gane o pierda, es el miedo de que le pase algo o que lastime a su rival.

 

5. ¿De quién heredó el gusto por el boxeo?

Del lado del papá, él era boxeador. Él siempre la apoyó todo el tiempo. Ella fue atleta desde los siete años y después el papá le recomendó entrenar boxeo, lo hizo y ahí está.

 

6. ¿Era traviesa?

(Risas) Desde pequeñita fue tremenda y cuando tenía como cinco o seis añitos, un día se metió al baño y yo me fui a hacer un mandado a la pulpería, cuando volví le dije, “Hanna venga para acá, la veo rara” y cuando la veo, se había rasurado todas las cejas. (Risas). Y dije “¿ahora qué hago?”. Lo que hice fue ponerle los colochos en la frente.

Pero no solo ella fue así, todos tenían sus etapas. Dorlie también, llenó el inodoro de champú y después fue aquel espumero. Anécdotas, tengo un montón.

 

7. ¿Cuál ha sido uno de sus sueños de madre?

Siempre soñé con que Windell estuviera en la Selección, y cuando estuvo para mí fue lo mejor. Ahora al ver a Hanna y ver que la gente la quiere tanto, admiro todos sus logros porque le ha costado mucho y ella sigue adelante, es algo que me hace muy feliz y me enorgullece.

 

8. ¿Cómo es en el rol de abuela?

Los padres a veces dicen que uno quiere más a los nietos, pero es porque cuando ya uno es abuela, les dedica más tiempo de calidad a los ellos.

La parte estricta les toca a los padres y madres, entonces uno solo los cuida, chinea y trata de educarlos un poco.

 

 

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