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Jueves 3 Julio, 2014

Una industria de capital de riesgo, donde las pymes sean las beneficiarias directas


Alternativa de financiamiento a pymes

Toda empresa joven que pretenda crecer y consolidarse en el mercado nacional,  debe contar con recursos económicos que coadyuven al impulso de sus  operaciones. 
Sin embargo, la búsqueda de fondos puede resultar un asunto nada fácil; especialmente cuando se hace uso de los tradicionales mecanismos de financiamiento (crédito bancario por ejemplo), en los que usualmente quien invierta tiene la prerrogativa de participar activamente de las decisiones que la empresa ponga en práctica. 
Una modalidad alternativa de financiamiento es el denominado capital de riesgo. Bajo esta figura, el inversionista pretende —como es lógico— obtener un alto retorno de su aporte, pero también vender su participación,  luego de algún tiempo, por lo que se convierte en una particularidad que bien puede ser aprovechada por las pequeñas y medianas empresas de nuestro país.
Según el reporte ofrecido a través del  Segundo Informe de la Situación de las Pymes en Costa Rica, estas generan alrededor del 50% del empleo en el sector privado, representan el 97% del total de empresas nacionales; e impactan el Producto Interno Bruto (PIB) aportando hasta un 30% del mismo. 
Pese a la comprobada importancia del sector, no hay una adecuada red institucional para atenderlo. Contamos con una ley pyme (No.8262), pero no ha dado, en 12 años, los frutos esperados.
El capital de riesgo puede ser una alternativa de financiamiento, para el desarrollo de esas entidades, a través de un mecanismo no tradicional que admite —al menos— mayor acceso a información, menos burocracia, disposición más ágil de fondos y la seguridad de que la organización continuará en manos de aquellos emprendedores que entablaron su génesis.
Costa Rica muestra dos ventajas respecto a otros territorios a nivel mundial:  la calidad del recurso humano y la riqueza de biodiversidad que aglutina.  Estos ingredientes se confabulan para que podamos llegar a aspirar a un desarrollo más amplio de nuestra agroindustria y de las tecnologías de información. Ambos campos pueden observarse como candidatos ideales de financiamiento capital de riesgo, pues presentan no solo expansión sostenida, sino también demandan inversión creciente en investigación y desarrollo. Prueba de ello es el reciente inicio de un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, relacionado a las tecnologías de la información, cuya meta se encamina a propiciar la creación y progreso de pymes de base tecnológica; donde el capital de riesgo, se presenta como uno de los principales mecanismos para alcanzarla.
Como la anterior, pueden detectarse muchas otras oportunidades, pero para lograrlo es necesario articular esfuerzos diversos.  Por un lado, el Gobierno debe impeler el marco normativo y dictar iniciativas para el fomento de este mecanismo; atraer  inversión de este tipo desde el extranjero, contribuir a la creación de capacidades empresariales y promocionar el uso de la herramienta financiera. 
En tanto, el sector empresarial debe abrirse a los espacios de capacitación y uso de la misma, para que sus beneficios sean integrados y diseminados adecuadamente.  Esfuerzos en tal dirección permitirán, a mediano plazo, la creación de la plataforma institucional y normativa necesaria, para dar cabida a una industria de capital de riesgo, donde las pymes sean las beneficiarias directas.

Vianey Loaiza Camacho
Estudiante de maestría en gestión de la innovación tecnológica