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El análisis de nuestra seguridad nacional debe incluir el hecho básico en nuestro caso, y en general en el del istmo y México, de que todo cambiaría si bajara la alta demanda existente de drogas ilícitas en el gran país del norte


Alta demanda, alimenta el negocio del narco

Con el aumento del crimen organizado y el narcotráfico, que se mueve hoy sin barreras fronterizas y con mayores recursos a veces que los gobiernos, es importante analizar la realidad.
Un informe sobre defensa en Latinoamérica indica, por ejemplo, que Panamá y Costa Rica lideran el gasto regional en seguridad. Esto de acuerdo al Atlas Comparativo de la Defensa en América Latina.
Sin embargo, no pueden hacerse comparaciones entre países que no cuentan con un ejército, como Costa Rica y Panamá, al que pueden acudir en busca de colaboración para muchas circunstancias, y los países que sí cuentan con aquel.
Por otro lado, en el mencionado informe se mencionan aspectos como el presupuesto nacional dedicado a la seguridad, así como el número de integrantes de la Fuerza Pública.
No obstante, a ello hay que agregar, como factor fundamental, al igual que ocurre con la salud y la educación, la calidad y profundidad de la formación que reciben los funcionarios encargados de la defensa de la población.
Otro aspecto que hoy es de vital importancia y que depende también del presupuesto, es la adquisición de moderna tecnología y la capacitación de la policía para que pueda aprovechar al máximo su potencial.
La vocación, la formación para una condición física adecuada, la correcta selección de personal, los controles efectivos para detectar cadenas de corrupción, son algunos de los aspectos que transforman un presupuesto para seguridad en buenos resultados o no.
En otro orden de cosas, con crimen organizado y sin fronteras, es indispensable el eficaz acceso a bancos de información internacionales —que debemos suponer Costa Rica tiene—, comunicación y colaboración entre los países para un beneficio común.
Las fuerzas para la seguridad nacional no deben actuar mediante las formas en que lo hacen el narcotráfico y el crimen organizado: intimidación, amenazas y asesinatos. Pero sí debe encontrar formas eficaces de impedir que todo ello ocurra.
Costa Rica debe hacer todo lo posible y más aún para impedir que nuestro clima de paz, que permite la producción y el progreso, se vea amenazado por inseguridad de cualquier tipo.
En este aspecto, establecer alianzas y estrategias adecuadas con países más desarrollados que hayan logrado mantener bajo control la seguridad nacional es de la mayor importancia.
Pero no debemos dejar por fuera del análisis que los especialistas y expertos hagan, el hecho básico en nuestro caso, y en general en el del istmo y México, de que todo cambiaría si bajara la alta demanda existente en el gran país del norte.
Es ahí en donde se deben concentrar los recursos y esfuerzos puesto que si cae la demanda cae también el subterráneo y criminal negocio.

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