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La respuesta puede responder a factores psicológico-sociales y culturales más que a una evidencia contundente. Comprar una casa, independientemente de que sea propiedad de un banco hasta por 40 años, es un símbolo de estatus, independencia y realización personal

Alquilar o comprar: mitos y realidades

Es interesante abordar la discusión nacional sobre alquiler y compra de edificios para el gobierno desde nuestra vida diaria. ¿Cuál es el momento indicado para comprar una casa? ¿En qué situación es mejor alquilar? El debate en nuestros países, lejos de basarse en evidencia numérica, está cargado de un sinnúmero de factores emocionales asociados a miedos, presunciones y complejos que lo alejan de las discusiones racionales y convierten esta decisión en una verdadera apuesta ausente de proyecciones y cálculos.
Es extraño que incluso personas con educación financiera avanzada defiendan categóricamente la tesis de que siempre es mejor comprar una casa que alquilarla.
Son dos los factores que principalmente nublan esta decisión.
El primero es no entender que adquirir un préstamo es, en esencia, alquilar dinero. Quienes no hacen esta distinción caen en la falacia de decir que “alquilar es botar la plata”, mientras que adquirir un préstamo es “hacer un sacrificio para comprar casa propia”. ¿Y los intereses? ¿No se estaría botando también? Podría incluso argumentarse que es más tangible e inmediato el beneficio cuando se alquila que cuando se compra, pues se sabe exactamente cuánto se está pagando por el bien durante un periodo específico.
El segundo es entender la plusvalía como un elemento fijo y no como una variable que depende de muchísimos factores como la localización, la tendencia general del mercado, la oferta de soluciones de vivienda, el desarrollo del sector, etc., y que debe ser proyectada utilizando criterios y valores específicos, preferiblemente con la asesoría de un experto.
Sin embargo, muchas personas omiten ponderar estos elementos antes de tomar la decisión. También pasan de largo otras valoraciones fundamentales como costos de cierre, tasas variables, costos de mantenimiento e impuestos, así como otras menos evidentes como costo de oportunidad, costo de reubicación y el tiempo que desea ocupar la vivienda.
Pero, ¿por qué tenemos tan interiorizada la idea de que siempre es mejor comprar una casa que alquilarla?
La respuesta puede responder a factores psicológico-sociales y culturales más que a una evidencia contundente. Comprar una casa, independientemente de que sea propiedad de un banco hasta por 40 años, es un símbolo de estatus, independencia y realización personal.
¿Alquilar o comprar? La respuesta no siempre será la misma. El tema no puede interpretarse en blanco y negro. Existe una gama de herramientas a su disposición para que usted tome la decisión que se acomode a su realidad.
 

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