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Alisios económicos 2009 y pintas 2010



El 2009 no fue un tsunami económico como se vaticinaba con las pintas de inicio de año, momento en que la crisis mundial y las tendencias de periodo 2007 – 2008 hasta nos hacían hablar de que los cuatro jinetes del Apocalipsis (crisis económica, alimentaria, conflictos bélicos focalizados —con su efecto directo en el precio del petróleo— y crisis ambiental) rondaban el mundo.
Sin embargo, en este pequeño país si bien se sintieron las consecuencias, el balance actual es que fue menos grave de lo que se preveía.
Las medidas tanto gubernamentales como privadas amortiguaron el efecto y aunque tenemos secuelas de esta experiencia de desaceleración productiva en el desempleo (un 7,8%), la pobreza y en las oportunidades, con los alisios los agentes económicos miran el horizonte con optimismo: el último nivel de índice de confianza lo reafirma al situarse en 47 puntos a noviembre de este año.
Sin embargo, es importante, acotar que sigue siendo inferior al que mostraba en febrero de 2008 (momento en el cual vivimos un segmento de bonanza financiera – económica) que era de 54,3 puntos.
La desaceleración productiva será menor de la proyectada, los sectores externos (exportaciones y turismo) se empiezan a recuperar, y aunque los sectores internos avanzan más lentamente en su crecimiento, el comportamiento del sector comercial muestra buenas pintas en esta época navideña.
Pero, ¿estaremos recuperados y tan bien como lo perciben los agentes económicos? La respuesta es un más o menos.
Un más, porque miramos y prevemos el futuro con optimismo (muy diferente como los sentimos hace un año), con datos y tendencias apuntando en positivo; pero con un menos porque una crisis es un sendero de oportunidades para minimizar debilidades y amenazas, y en esta coyuntura no todos hicimos la tarea de reestructurar, cambiar y reformar nuestra estructura económica. Las familias recurrieron al crédito desmedido de las tarjetas para sortear los bajos ingresos generados, muchas empresas recurrieron a los despidos y disminuciones salariales (como horas extras, comisiones, bonificaciones) en lugar de mejorar su productividad y competitividad.
Y en la parte gubernamental se avanzó muy poco en la reforma del Estado y en las finanzas públicas (otra vez vuelven el déficit fiscal y los endeudamientos para el pago de aguinaldos).
La lección económica de esta crisis no fue aprovechada. Los menos la entendieron. Un mejor manejo de la liquidez, el crédito prudente y con fines productivos, la innovación y la creación como eje empresarial y productivo, el recurso humano entendido como capital humano y el costo de oportunidad del ajuste son los ingredientes de quienes ganarán en la fase expansiva post-crisis.

Economista
Universidad Nacional
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