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INVERSIONISTA


Algunos Comentarios

| Lunes 13 octubre, 2008



Algunos Comentarios

Felipe Brenes Piedra

Ante el panorama económico y financiero actual, de un mal desempeño de los mercados de valores internacionales y su impacto en la economía real, debemos preguntarnos, cómo enfrentará Costa Rica este nuevo ciclo de la economía global.
Sin duda la incertidumbre es grande, pero existen algunas variables alcanzadas por el país que permiten tener algún grado de tranquilidad, en el mediano plazo. Pero se debe tener presente que el nivel de integración de nuestra economía, principalmente con el país norteamericano, hace que sea inevitable tener efectos negativos como los que ya se han manifestado en sectores como el inmobiliario y textil.
La perspectiva del tiempo que le tomará a las principales economías del mundo recuperarse de éste periodo no parece ser de mediano plazo, y esa es una situación que genera aún más intranquilidad, ya que si bien el país ha logrado mejorar su desempeño en temas del superávit y el nivel de reservas internacionales, se debe considerar las políticas que tomaran el Banco Central y el gobierno para salir lo mejor librado posible.
La principal preocupación, el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa, tan necesaria en nuestro país, pero que se ha concentrado de manera importante en el desarrollo de inmuebles para segunda vivienda, lujo y turismo; una industria que actualmente es muy sensible y que ahora va a competir con otras plazas que han visto caer los precios de los bienes raíces, y que probablemente sean más atractivas desde el punto de vista de inversión en el largo plazo.
Existía el argumento que la clase de inversionista que llegó al país a comparar esas propiedades no se vería afectado por incrementos en precios del petróleo, alimentos o tasas de interés; pero las perdidas de capital que se han dado recientemente en los mercados de valores si lo han de haber afectado.
Otro tema que se debe seguir con cuidado es el comportamiento de las carteras crediticias de los bancos locales; que bien conocido es que su crecimiento en los últimos años fue dado por carteras hipotecarias y de consumo.
Culturalmente en nuestro país (y región), la vivienda en donde habitamos es lo último que perdemos y talvez lo último que se deja de pagar; lo que deja esa presión a las carteras de consumo, que no puede evitarse pensar que con el panorama actual (inflación alta, incertidumbre en el tipo de cambio, perspectiva negativa del desempeño económico en el mediano plazo), podría darse un aumento en los niveles de mora, que podría castigar la rentabilidad de las entidades financieras para el próximo año, sin que se prevea una catástrofe como la que está viviendo el sector financiero internacional.
El panorama permite además generar un espacio para incentivar el mercado de valores local, en donde se deben estructurar las oportunidades para brindar el financiamiento necesario para proyectos de infraestructura, y para las empresas que tengan la posibilidad de prepararse para el momento en el que vuelva a mostrarse una perspectiva positiva del desempeño de las economías.