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Tiempos difíciles para la Reserva Federal (FED)


Los mercados financieros han estado bajo mucha presión los últimos dos trimestres, por la atropellada recuperación económica global y por los resultados corporativos, que han desalentado a los analistas.
La recuperación económica continuará siendo lenta, en la medida que los indicadores del empleo y el consumo no mejoren considerablemente; si bien, el desempleo se ha estabilizado cerca del 9%, todavía los subsidios por desempleo aumentan considerablemente, mostrando la fragilidad del mercado laboral.
Por su parte, el consumo no parece haber mostrado mejores señales; ya los indicadores en términos generales, pudieran parecer positivos, pero al desglosarlos se observa una fuerte volatilidad.
Un ejemplo de lo anterior, es el reciente indicador de ordenes durables, que en total creció 3,3% en setiembre, gracias a una mayor utilización de los servicios de transporte, pero al quitar el aumento de este sector, cae un 0,8%, lo que refleja la baja uniformidad en el aparato productivo.
Los inversionistas en general han reaccionado de manera especulativa ente estas señales, comprando activos a bajo precio cuando los indicadores son desfavorables para luego venderlos al primer cambio de tendencia favorable, realizando interesantes ganancias en el mediano plazo.
Quizás los títulos que mayormente han sufrido esta especulación han sido los treasuries, cuyos precios y rendimientos han variado a los extremos para satisfacer la necesidad de los inversionistas.
Cuando la Reserva Federal indicó que retomaría el plan de recompra de activos para continuar estimulando la economía, los inversionistas compraron treasuries a diez años, de manera desaforada, esta semana, que se espera que la FED disminuya la cantidad a recomprar las ventas de estos títulos se dispararon hundiendo sus precios a su mayor ritmo en el año.
El problema de aplicar otro plan de estímulo a la economía, es que definitivamente se afectaría la variable inflacionaria, ya que al recomprar activos lo que se está haciendo es inyectar recursos al mercado, con lo que debería reactivarse el consumo, Sin embargo; la mayoría se quedan en los mercados financieros, por lo que poco sería lo que llegaría a los consumidores finales, salvo por un aumento en los precios.
Varios economistas han apuntado que la FED debe ser más cuidadosa, al aplicar el plan de estímulo, ya que la economía debería ya comenzar a ajustarse por sí sola, lo que obviamente golpearía las ganancias corporativas el segundo motor del mercado.
En virtud de lo anterior, es posible que la FED no aplique medidas de gran cuantía y que sus decisiones se apliquen de manera mucho más pausada de lo que el propio mercado espera.


Los inversionistas en general han reaccionado de manera especulativa


Alfredo Puerta, MBA
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