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El impacto asiático

En la última semana, la economía global ha respondido positivamente a los anuncios del Banco Central de Japón de reducir sus tasas de interés para continuar estimulando la economía, y de China, por el incremento de su actividad industrial.
No obstante, estas noticias podrían tener un impacto mucho más fuerte en el terreno de las monedas, debido a la fuerte batalla que se ha librado entre las principales economías para tratar de fortalecer el valor de estas.
Los países utilizan la tasa de interés para estimular la economía, ya que al reducirla aumenta el apetito por el crédito y se eleva el consumo; esta es la razón, por la cual los planes de estímulo aplicados durante las crisis han estado dirigidos a mantener bajas las tasas.
Sin embargo, esto genera un problema adicional, ya que cuando en los mercados financieros los inversionistas encuentran monedas cuyas tasas de interés son bajas inmediatamente toman préstamos en esa moneda para colocarlos en monedas cuyas tasas de interés sean más elevadas, ejecutando lo que conoce como un “carry trade”.
Buena parte del alza del euro durante 2009 estuvo provocada por esta situación ya que los inversionistas tomaban préstamos en dólares con lo que compraban euros aprovechando el mayor interés, elevando el precio del billete europeo.
Con la baja en las tasas por parte del Banco Central de Japón, hace una semana, el mercado ha vuelto a realizar estas operaciones contribuyendo en el fortaleciendo del precio del euro que en el últimos mes ganó algo más del 9% para ubicarse en las cercanías de los $1,39 por euro.
Los estímulos aplicados a la economía no solamente se logran disminuyendo la tasas de interés, también se pueden producir induciendo mayor cantidad de dinero en la economía o controlando el tipo de cambio, tal y como lo hace China en estos momentos.
El país asiático ha limitado el avance su moneda el yuan, en menos del 3% con respecto al dólar desde junio, lo que ha obligado a las economías relacionadas, a elevar el precio de las suyas para no quedarse en una posición de desventaja. Por ejemplo, el bath tailandés creció un 15% en dos años; mientras que el real de Brasil subió un 28% y el rand de Sudáfrica un 34%.
Esta decisión ha generado una ventaja para China, ya que sus exportaciones al ser más atractivas, han impulsado su balanza comercial hacia un excedente de $16.900 millones para el último trimestre reportado.
De mantenerse esta situación, se podría continuar generando un desequilibrio en la economía global, ya que todos los países no van a poder ajustar sus tipos de cambio, lo que podría obligar a China a reconsiderar su política; a menos que posea la fortaleza necesaria para convertir al yuan, en un nuevo signo monetario de referencia.

Alfredo Puerta, MBA
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