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Viernes, 16 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Alerta mundial

| Martes 14 octubre, 2008



Alerta mundial


Los retumbos de la crisis mundial han comenzado a sonar cada vez más fuerte en los países emergentes, los cuales podrían ser arrastrados con gran facilidad al desfiladero económico cavado por potencias como Estados Unidos y la Unión Europea.
Hasta ahora América Latina ha logrado sostenerse y soportar la presión, pero algunos analistas mundiales consideran que es solo cuestión de tiempo para que la cuerda a la cual estamos atados termine por atilintarse y nos arrastre.
Las reuniones de organismos internacionales y líderes mundiales este fin de semana confirman esos temores.
El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial alertaron que ya muchas instituciones financieras de países emergentes están bajo presión.
El Instituto Internacional de Finanzas considera que los flujos de capital privados hacia estos mercados decaerá en un 31% este año y en al menos un 9,3% el próximo.
En Costa Rica esta alerta ya ha comenzado a preocupar a algunos sectores económicos. En el ámbito bancario se ha comenzado a restringir el crédito y además es de esperar una disminución de liquidez en la economía a causa de los menores flujos de capital.
Ante ello las autoridades económicas costarricenses deben aplicar políticas de mercado claras, que eviten la incertidumbre y que lleven la mayor confianza posible a los inversionistas.
Otro sector económico que también podría estar entre los que son susceptibles de padecer la crisis mundial es el turístico. En Costa Rica se ha apostado fuertemente a los mercados estadounidense y europeo como principal meta; sin embargo, son precisamente estos los que hasta ahora se han visto más golpeados.
Ante ello, está bien mantener las puertas abiertas a visitantes de estas regiones; sin embargo la oferta promocional debería ir decididamente más allá y explorar, por qué no, los gustos de los turistas asiáticos e incluso sudamericanos.
Por último, en el ámbito familiar la situación económica mundial nos obliga ahora más que nunca a ser cautos y prudentes. La promoción del ahorro y evitar los gastos superfluos deberían convertirse en un estilo de vida de nuestros hogares.