Alemania defiende su gestión de la "crisis del pepino"
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Alemania defiende su gestión de la “crisis del pepino”

Alemania cerró ayer filas en defensa de la gestión política de la llamada "crisis del pepino" con España, después de que el martes rectificara sus acusaciones sobre las hortalizas españolas, mientras la investigación sigue sin hallar el origen del brote de "E. coli" que ha provocado ya 17 muertes.
La ministra alemana de Agricultura y Defensa del Consumidor, Ilse Aigner, justificó la actuación de las autoridades de Hamburgo, la ciudad que acumula la mayoría de los casos y que acusó primero de ello a la agricultura española, argumentando que efectivamente los pepinos analizados contenían bacterias de riesgo.

"Hamburgo había encontrado un agente patógeno en los pepinos procedentes de España y por eso alertó públicamente", afirmó la ministra en una comparecencia de prensa previa a una reunión de la comisión de Agricultura y Defensa del Consumidor del Parlamento federal (Bundestag).
Aigner siguió la argumentación esbozada el martes por la titular de Sanidad de Hamburgo, la senadora Cornelia Prüfer-Storcks, quien indicó que en dos de los pepinos españoles del mercado central de la ciudad-estado se había detectado "E. coli", aunque luego se demostró que no era la agresiva variante responsable del brote, la "O104".
Prüfer-Storcks, por su parte, reiteró ayer la pertinencia de su controvertida actuación de la semana pasada, al asegurar que "la advertencia no fue precipitada" y que era su responsabilidad informar a la opinión pública y a los organismos competentes a nivel federal y europeo.
"Estos pepinos tenían que ser sacados del mercado y, si allí se siguen produciendo pepinos que contienen 'E.coli', entonces el Estado español tendrá que actuar", afirmó.
A continuación agregó a la defensiva: "si yo fuera ministra de Agricultura en España trataría de averiguar cómo ha llegado la 'E. coli' a pepinos españoles".
Tanto Aigner como Prüfer-Storcks recalcaron, asimismo, que la alerta emitida por el Instituto virológico Robert Koch de Berlín contra el consumo de pepinos, lechugas y tomates crudos, independientemente de su procedencia, sigue vigente y está plenamente justificada.
La ministra federal no quiso ahondar en las pérdidas multimillonarias que ha supuesto esta medida tanto en España como en Alemania.
La Confederación Alemana de Agricultores reconoció ayer pérdidas semanales de "más de 30 millones de euros".
La industria agraria local, incluidos quienes se dedican a los cultivos biológicos, está destruyendo gran parte de su producción ante la imposibilidad de darle salida comercial.
En este sentido, el portavoz del Ministerio germano de Agricultura, Holger Eichele, aclaró que, en el caso de que el sector agrícola alemán o español exija compensaciones, tendrá que reclamar a Hamburgo, no al Gobierno federal, aunque declaró que no conoce "precedentes" a este respecto.
Aigner tuvo que defender también su gestión de la crisis, ya que no compareció públicamente por este asunto hasta este lunes, cuando las alarmas saltaron en Hamburgo ocho días antes.

Berlín

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