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Alemania y China cierran filas frente a la crisis

Líderes de ambos países recalcaron su rechazo a la instauración de políticas comerciales proteccionistas

Berlín
EFE

Alemania y China cerraron ayer filas frente a la crisis económica mundial al comprometerse a trabajar juntos a la hora de superarla y de no caer en el proteccionismo.
“China y Alemania tienen intereses parecidos, porque ambos dependen sobremanera de sus exportaciones. Ambos coincidimos en que el proteccionismo no puede ser la respuesta sino que necesitamos mercados abiertos”, dijo la canciller alemana, Angela Merkel, en una rueda de prensa con el primer ministro chino, Wen Jiabao.
Wen visitó Berlín dentro de una gira europea marcada claramente por el deseo de Pekín de lanzar un mensaje de tranquilidad a los mercados y de cooperación a los Estados.
Durante su desayuno de trabajo, al que siguió la firma de varios proyectos de cooperación empresarial, un almuerzo y la participación conjunta en un foro económico germano-chino, Merkel y Wen acordaron “mantener” e incluso “profundizar” la cooperación comercial bilateral.
Merkel subrayó que todo ello se produce en un entorno sumamente difícil, en un año en el que China afrontará un crecimiento escaso y Alemania incluso una recesión.
De ahí que, según Wen, sea especialmente importante que ambos países cierren filas de cara a la crisis y contribuyan conjuntamente a superarla.
El primer ministro señaló que en 2008 el intercambio comercial entre ambos países sumó $115.000 millones, la cuarta parte del comercio europeo, y anunció que para este “difícil” año, China se ha propuesto mantener el mismo nivel.
“China no quiere un superávit comercial. En cuanto regrese, enviaré una delegación a Alemania para que venga a comprar productos alemanes y los lleve a China”, subrayó.
El primer ministro chino aseguró además que el programa de reactivación económica aprobado por su gobierno por un volumen de 460.000 millones de euros, está también “abierto” a inversores extranjeros.
Recordó que las leyes de su país contemplan que en los negocios de cooperación (joint-ventures) los socios que los firman están en igualdad de condiciones.
En ese contexto, Merkel añadió que empresas alemanas han mostrado interés en participar en proyectos de infraestructura.
Coincidiendo con la visita, el consorcio industrial alemán ThyssenKrupp suscribió un contrato para el suministro a China de la tecnología para ampliar su red del tren magnético Transrapid, que actualmente une Shanghai con su aeropuerto.
El grupo chino Sany firmó un contrato para la construcción en Alemania de una fábrica de maquinaria, en lo que será la mayor inversión china en Europa.
Preguntado sobre la política de divisas de su gobierno -China se ha venido enfrentando a la acusación de que manipula el cambio del yuan para fortalecer al mercado exportador- Wen señaló que desde la reforma del sistema de divisas, el cambio “se ajusta a las necesidades del mercado, es flexible y se rige por una cesta de divisas”.
El primer ministro insistió en que desde la citada reforma, el yuan ha sido revaluado en un veinte por ciento con respecto al dólar estadounidense, y aseguró que las oscilaciones que se están viviendo son un fenómeno internacional y “no culpa de China”.
Por otro lado, la canciller reconoció que la crisis actual ha demostrado que el G8, el grupo de los países más industrializados del mundo más Rusia, “ya no es suficiente” para solucionar la mayoría de los problemas internacionales.
Aunque durante la presidencia alemana del G8 en 2007 fue precisamente Merkel quien abrió el denominado “proceso de Heiligendamm”, destinado a reforzar la cooperación con los cinco principales países emergentes (China, Brasil, México, India y Sudáfrica), siempre se mostró reacia a sustituir formalmente este selecto grupo por uno más amplio.
En esta tercera visita de Wen a Alemania, Merkel siguió su costumbre de abordar el problema de los derechos humanos en Tíbet, asunto que en 2007 condujo a una interrupción en las relaciones porque la canciller recibió en la sede gubernamental al Dalai Lama.
Merkel afirmó ayer que en su desayuno con Wen le había manifestado el “gran interés” de su país de que se “pongan en marcha las conversaciones con representantes del Dalai Lama” y le aseguró que Alemania “está dispuesta a participar constructivamente” en este proceso de diálogo, si China lo desea.

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