Alemanes resisten ayudar a Grecia
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Alemanes resisten ayudar a Grecia

En el pueblo germano de Hassloch, encerrado entre viñedos y campos de lechuga y espárragos, la gente ya se hastió de la crisis crediticia.
“No podemos seguir dándoles fondos a los griegos, porque ya no se los puede ayudar”, dice Angelika Hoerner (50) mientras atiende clientes tras el mostrador de vidrio de la carnicería que tiene su familia en el pueblo de 21.000 habitantes, que queda en el estado Renania-Palatinado. “Es mejor tener un final terrorífico que terror sin fin”.
Mientras que las encuestas en todo el país muestran que los alemanes se resisten a ayudar a sus socios pobres del sur, las opiniones que hay en Hassloch subrayan la advertencia a la canciller Angela Merkel. Entre tanto, los griegos se preparan para la segunda oportunidad de elegir gobierno el 17 de junio.

Desde 1985 la consultora de investigación GfK SE viene sirviéndose del pueblo cual si fuera una Alemania en miniatura para llevar adelante pruebas de productos que van del jabón Dove, de Unilever, a los chocolates Rondnoir, de Ferrero Spa, antes de lanzarlos a todo el país. Cerca de 3.400 hogares tienen la tarjeta GfK, y los residentes la presentan en los locales para que quede registro de sus compras.
“Nada que tenga éxito en Hasslock fracasó en el resto de Alemania”, dice Bettina Barholomeyzik (52), gerente de GfK Hassloch, en una entrevista. “Es un sitio de pruebas ideal, porque la mayoría de los alemanes no vive en las grandes ciudades”.
La demografía de Hassloch es en Alemania lo que Peoria (Illinois) es para los políticos y directivos de comercialización de los Estados Unidos, que se preguntan si sus políticas, productos y películas “funcionarán en Peoria”. Hassloch es un pueblo de viviendas unifamiliares bien mantenidas, donde la gente deja las bicicletas sin candado.
El humor que impere en Hassloch también incide, porque está en el distrito electoral que votó por el partido que ganó la cancillería en seis de las últimas ocho elecciones alemanas, incluso el respaldo a la Unión Demócrata Cristiana de Merkel, en 2005 y 2009. El próximo año habrá elecciones en Alemania.
El nein a seguir aportando más ayuda a Grecia llega en un momento de soledad creciente en Europa para una Merkel que exige austeridad y se niega a los bonos de la zona del euro. Mientras Grecia está al borde de la insolvencia y España e Italia avanzan hacia el frente de batalla de la crisis, Merkel aún no descarta la responsabilidad compartida, en forma limitada, de deuda en la zona del euro, en un fondo de reembolso europeo.
El 9 de junio, España se convirtió en el cuarto miembro del euro en solicitar rescate desde que comenzó la crisis, hace ya más de dos años. El salvataje pedido fue de 100.000 millones de euros ($125.000), que destinaría al rescate de sus bancos.

Bloomberg

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