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Miércoles, 20 de febrero de 2019



COLUMNISTAS


Alcaldías ineficientes; frenos al desarrollo

Natalia Díaz [email protected] | Jueves 17 enero, 2019


No todo es responsabilidad de los poderes propios del Estado. La ruta hacia el crecimiento económico, la creación de empleos y emprendimientos productivos, tienen un filtro a nivel local cuando las alcaldías y sus respectivos concejos municipales obstruyen, sea por incapacidad o sea por corrupción, el nacimiento de nuevos proyectos locales.

En una de mis visitas recientes al área de Tabarcia y Guayabo de Mora, y a Santiago de Puriscal, me comentaban algunos dirigentes comunales que, a manera de pésimo ejemplo, un supermercado nacional tuvo que lidiar contra la Alcaldía de Puriscal casi un año de tramitomanía, para poder obtener las licencias de funcionamiento como negocio local. Esta empresa genera alrededor de 60 empleados en este momento, y al igual que otro supermercado de la zona, son las mayores fuentes de trabajo en esa cabecera de cantón.

Siendo Santiago, una ciudad dormitorio de la Gran Área Metropolitana (GAM), cualquier escollo que la autoridad municipal interponga a la llegada de inversiones, produce un severo daño al crecimiento económico de la región.

Toda alcaldía que se precie de eficiente debe optar por una política de facilitación de establecimientos empresariales y eliminación de trabas y requisitos innecesarios.

El otorgamiento expedito de permisos de construcción debe ir de la mano con el otorgamiento de las patentes comerciales; son una dupla ineludible para atraer inversiones.

Otro ejemplo negativo de una mala gestión municipal se ha dado en el cantón central de la provincia de Puntarenas. El Balneario Municipal ubicado en la Punta del casco urbano, inaugurado hace más de cinco años, ha tenido pésimas administraciones por concesiones mal planificadas y errores de gestión muy serios. Una ciudad como Puntarenas, con gran rezago social, poca actividad comercial y un turismo decadente, obtendría grandes beneficios si ese centro turístico estuviese funcionando en óptimas condiciones, y no el triste espectáculo de abandono y deterioro, clausurado por motivos sanitarios y de incumplimientos contractuales mutuos, en que se encuentra actualmente.

En Santo Domingo de Heredia, por otra parte, una reconocida cadena de supermercados a nivel nacional esperó alrededor de cinco años para que la Municipalidad le otorgara el permiso para poder operar.

Situaciones como las que describo, son más frecuentes de lo que imaginamos a lo largo y ancho del país.

De ahí que los próximos comicios municipales adquieren gran relevancia, y todas las fuerzas políticas deben tratar de seleccionar las mejores personas en sus fórmulas de aspirantes a la conducción de los gobiernos locales. El país en general, y los cantones en particular, merecen un mejor futuro a partir de estas elecciones en febrero de 2020.





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