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Albricias, se fueron las bandas cambiarias

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El Banco Central tiene como principales objetivos mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional y asegurar su conversión a otras monedas.
Entre sus atribuciones le corresponde adoptar el sistema cambiario que en esencia es establecer el tipo de cambio, es decir, el valor del colón con respecto a otras monedas.
En el caso de nuestro país el valor de la moneda se determina con relación al dólar americano que es la principal moneda de reserva a nivel mundial, y además Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y la principal fuente de inversión extranjera.
De 1984 a 2006 el régimen cambiario del país fue el de las minidevaluaciones, que consiste en un deterioro sistemático de la moneda local frente a su patrón de referencia, dada la debilidad de la balanza de pagos del país, el poco acervo de reservas monetarias internacionales y la inflación interna generalmente alta.
Este sistema tenía algunas ventajas: garantizar la estabilidad del tipo de cambio real, dar confianza y credibilidad a los agentes económicos ante los desequilibrios macroeconómicos, simplificar las reglas de juego en materia cambiaria, certeza en la variabilidad del tipo de cambio en el tiempo (poco riesgo cambiario); pero tenía la enorme desventaja de conllevar una inflación inercial al ser predecible el tipo de cambio y ajustar los costos de producción a esa variabilidad, falta de neutralidad de la política cambiaria al favorecer más a los sectores generadores de divisas (exportación y turismo) en contra del sector importador y del sufrido pueblo con inflaciones crecientes.
El BCCR en octubre de 2006 abandonó este sistema para sustituirlo, en forma transitoria, por un régimen de bandas cambiarias, estableciendo un piso y un techo donde fluctuaba el tipo de cambio, supuestamente siguiendo las fuerzas de oferta y demanda del mercado, pero casi siempre manoseado por las intervenciones del Banco, comprando y vendiendo dólares, para proteger el colón dentro de estas bandas.
El 30 de enero el BCCR eliminó las bandas cambiarias para adoptar el sistema de flotación administrada, que prácticamente viene operando desde junio de 2014. En esencia es lo mismo, supuestamente el tipo de cambio será determinado por las fuerzas de oferta y demanda en el mercado cambiario pero el BCCR como vigilante intervendrá para evitar tendencias desestabilizadoras del mercado que no se ajusten a una lógica del comportamiento de las variables económicas del país.
¿Qué nos dejaron las “bandas no transitorias”? Una devaluación de la moneda en ocho años y tres meses del 3,64% (¢518,10 octubre de 2006 y ¢536,97 enero de 2015).
¿Qué seguirá después? La flotación pura o la dolarización. Me inclino por esta que implica menor inflación y tasas de interés, la eliminación de las pérdidas del BCCR si este desaparece al quedarse sin esas funciones cambiarias y el control de la inflación.

William Hayden
Economista
[email protected]

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