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Ya sea con un Sistema Nacional de Inversión Pública o con el Instituto Nacional de Infraestructura que propone el gobierno, que no suceda algo semejante a lo ocurrido cuando se creó el Conavi, en 1998, que no ayudó a que se concretara una buena gestión para la construcción de obra pública


Al fin… ¿construiremos obra pública?

Finalmente pareciera que hay un cambio —al menos por los anuncios hechos— en cuanto a comenzar a construir obra pública en este país.
Siempre hemos sabido que hay dinero para ello, pero no hubo la voluntad política para usarlo bien, como se debió, ni tampoco para hacer bien contratos de concesión que es la otra solución al mal que padece Costa Rica en materia de infraestructura.
Gobierno tras gobierno han venido convirtiendo a algunas de nuestras instituciones en órganos incapaces de ejecutar los dineros de que disponen.
Sobre esto nunca hubo una responsable rendición de cuentas de los altos jerarcas y de los mandos medios, al menos para enterarnos —quienes aportamos dinero al fisco— acerca de cuál era el problema interno en cada entidad.
Más bien eso parecía una verdad oculta de la cual solo sabíamos que impedía un día sí y otro también que los dineros se ejecutaran bien y las obras se realizaran.
La realidad es que solo hemos escuchado excusa tras excusa, y hemos soportado retrasos tras retrasos con el consiguiente aumento de los costos en todos sentidos.
Ahora finalmente se nos dice algo que suena a que tal vez se comience a construir la obra pública que tanto le hace falta al país.
La Comisión de Asuntos Hacendarios dictaminó ya el proyecto que permite a la Junta de Pensiones del Magisterio Nacional, usar los fondos que ha captado de sus agremiados para invertirlos en fideicomisos.
Por otro lado, crear el Sistema Nacional de Inversión Pública es lo que propone Edna Camacho, presidente de la Academia de Centroamérica, para tomar medidas de corto plazo que ayuden a salir del serio problema.
Lo que pedimos vehementemente es que ya sea con esto o con el Instituto Nacional de Infraestructura que propone el gobierno no suceda algo semejante a lo ocurrido cuando se creó el Conavi, en 1998, el cual no ayudó a que se concretara una buena gestión para la construcción de obra pública.
Los costarricenses están también ávidos por conocer cuál es la situación a lo interno del Conavi y del mismo MOPT, donde es urgente que los que en ellos laboran lo hagan con eficiencia y que tengamos frecuentes informes de rendición de cuentas.

 

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