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El éxito está en obtener los mayores beneficios posibles, con precios razonables, productos o servicios de buena calidad y el menor impacto ambiental

Ahorro energético y producción limpia

Lo que hasta hace unos pocos años eran estrategias mayormente utilizadas solo por algunas empresas en países desarrollados, hoy se ponen en práctica en Costa Rica.
Nuestro país, con fuerte tradición y legislación que le han permitido distinguirse como protector de la naturaleza, especialmente por sus zonas protegidas y parques nacionales, debe hacer la tarea para armonizar esto con lo que ocurre en las zonas urbanas y en los procesos productivos.
Algunos empresarios con visión acertada, apuestan ahora por realizar inversiones que podrán recuperar en un determinado tiempo y que los colocan entre los que producen en forma más limpia y cuidando el ambiente.
Un ejemplo de ello es lo que informa una nota de este medio hoy, sobre el paso dado por Pescarnes S.A. al invertir en equipos eficientes de refrigeración, aislamiento en salas y cámaras, y sistemas de control centralizados, que le permitirá tener ahorros importantes en el consumo de agua y electricidad, con lo cual podrá, en un periodo de tiempo, recuperar la inversión y posteriormente ahorrar.
Con la implementación de estos nuevos recursos en sus procesos de producción, la firma espera tener un ahorro energético anual de unos 350 mil kilovatios, equivalentes a más de ¢25 millones y se suma a quienes buscan producir en forma más sustentable, más amigable con el ambiente.
Al no ser posible hoy permanecer en los antiguos esquemas de producción, que ignoraron el obvio agotamiento de los recursos naturales, la industria y el comercio deben innovar incorporando a su actividad consideraciones ambientales y sociales que les den un adecuado balance, procurando su sostenibilidad.
El éxito estará en obtener los mayores beneficios posibles, con precios razonables, productos o servicios de buena calidad y el menor impacto ambiental. Y esto incluye, desde luego, la incorporación de estrategias de ahorro energético, plantas de procesamiento de aguas y en general, procedimientos limpios y tendientes a la reutilización de residuos.
Medidas simples y de sentido común, contribuyen casi siempre a una mayor eficiencia y competitividad, colocando a las empresas en la ruta correcta y contribuyendo a la formación de un recurso humano cada vez más consciente y mejor capacitado para esas nuevas prácticas.

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