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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


¡Ahora es cuando!

Nuria Marín [email protected] | Lunes 04 julio, 2011



Creciendo [email protected]
¡Ahora es cuando!


A pocas horas de cumplir años es irremediable sentarse a pensar sobre lo rápido que se nos va la vida. Recuerdo con mucho cariño las palabras de mi abuelo Pedro quien con mucha frecuencia me decía cuando era pequeña, “llegas a un momento en la vida en que todos los días son primero de enero.”
Confieso que en ese momento, no tenía la menor idea de lo que me estaba diciendo, ni de la magnitud de su reflexión. Cuando niños, el tiempo es ese atroz enemigo que nos impide llegar más rápidamente al tan deseado cumpleaños, las Navidades o el fin de curso.
Desde pequeños tenemos esa errónea sensación de que el tiempo es un recurso inagotable que nunca nos pasará una mala jugada cuando la realidad es que es el recurso finito más preciado con el que contamos. Recordemos la frase de William Shakespeare: “Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me cobra a mí.”
Recientemente tuve la oportunidad de leer un artículo en la Revista Elite Diplomática, con una frase reveladora y lapidaria: “La mayoría de las personas, incluyendo muchos líderes, sobre exageran el ayer, sobreestiman el mañana y subestiman el hoy”. Francamente, cuánta razón tiene.
Cuántas veces escuchamos personas que tienen el sueño de estudiar una maestría, empezar su propio negocio, aprender otro idioma, dejar de fumar, o empezar a hacer ejercicio y, nunca lo hacen.
La razón justamente es que subestiman el valor del presente y se anclan en el pasado, a veces glorioso, en otros casos lleno de amarguras, que no les permiten pasar la página olvidando las sabias palabras del filósofo Lao Tse: “un viaje de mil millas empieza con un primer paso”.
Existen también aquellos otros que todo lo apuestan al futuro, verdaderos profesionales en la construcción de castillos en el aire, pero que cuando se trata de levantarse temprano o acostarse tarde, arrollarse las mangas y dar las primeras paladas se convierten en verdaderos exponentes del: ¡empezaré mañana!
La reflexión a partir del artículo mencionado es que francamente los buenos viejos tiempos nunca fueron tan buenos ni el futuro será tan productivo de cómo pensamos y deseamos será. Lo que verdaderamente podemos cambiar es lo que hacemos hoy. Los pequeños o grandes pasos que diariamente tomamos para que cada día nos acerque a ese que es nuestro sueño.
Soy de las que creen que es mejor decir al final del camino, hice lo imposible por lograr lo que quería y no lo logré, a no perdonarme la cobardía o indolencia de no haberlo intentado.
La verdad es que todas las personas sin excepción tenemos sueños por cumplir. Para algunos es la riqueza, para otros el mérito académico o profesional, o la entrega al servicio de otros. Cada persona tiene el derecho a construir su proyecto de realización personal.
La diferencia está, sin embargo, en aquellos que con valentía y perseverancia se levantan cada día y con sus acciones en el presente se acercan lenta o rápidamente a hacerlos realidad. ¿Qué esperas?

Nuria Marín