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Necesitamos un Estado con recursos efectiva y eficientemente manejados. Un uso apropiado y correcto de todo el potencial de movilización y acción de dicho recurso

Ahogados en fango pestilente

Los costarricenses deben hacer un esfuerzo extraordinario y desembarazarse de los componentes que formaron un fango pestilente que nos tiene atrapados.
Se trata de una espesa y abundante burocracia que además de ineficiente en muchos casos, sirve de base de operaciones para orquestar, con tiempo pagado por los contribuyentes, actos de corrupción que no pueden mirarse de soslayo, como si no tuvieran la importancia que tienen, porque han llegado a constituir una nauseabunda cultura de inmoralidad en el país.
Quien no quiera verlo se hace cómplice de ello y será señalado así por la sociedad decente que aspira a depurar el país.
Cual padres que dan mal ejemplo a sus hijos, enseñándoles artimañas para ejecutar actos que perjudican al prójimo sin ser notados, hemos tenido jerarcas que se han prestado para crear esa cultura, desvirtuando la naturaleza de las instituciones que estaban llamados a bien dirigir.
Lo hemos dicho otras veces desde este espacio y la población entera clama por ello, pero hay total autismo hasta el momento. Necesitamos un Estado con recursos efectiva y eficientemente manejados.
Pareciera que solo hay dos caminos para alcanzar esa meta: a) que todo el recurso humano del Estado arroje resultados efectivos; b) la reducción de esa planilla para sustituirla con tecnología.
Ya no es posible dilatar más la decisión de administrar inteligentemente el recurso público. Debe hacerse un uso apropiado y correcto de todo el potencial de movilización y acción de dicho recurso.
Solo el movimiento real en esa dirección, nos sacará de la esclerosis, de la parálisis que no nos permite avanzar en casi nada.
Ese fango pestilente de burocracia y politiquería que amenaza con ahogarnos cuando tenemos todas las posibilidades como país de salir adelante, ya no es aceptado del todo por los costarricenses que lo sufren.
La inteligencia que, en gran cantidad, existe y se desperdicia en el país no puede aportar lo que como sociedad civil podría, debido a ese fango destructor. No tenemos otra salida más que acabar con él.



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