Agro apuesta a exportación de productos alternativos
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Jocotes, carne de oveja y vainilla se han convertido en complemento económico de familias de zonas rurales
Agro apuesta a exportación de productos alternativos

• Especialización y certificaciones de calidad han abierto puertas de los mercados europeo y estadounidense

Ernesto José Villalobos
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Más de 3 mil personas de zonas rurales han recibido un impulso para salir de las muchas dificultades que deben enfrentar por su condición social.
En La Cruz, Carrillo y Cañas de Guanacaste, 60 familias han superado ya las primeras etapas del proyecto de cultivo de vainilla orgánica y están a punto de lanzarse en lo que esperan sea una feliz experiencia exportadora.

“Hasta hace un año la
producción era más para subsistir que otra cosa; la colocábamos con una empresa que exporta y con eso nos ayudábamos a subsistir”, explicó Amelia Paniagua, impulsora y miembro del proyecto de vainilla.
Con apoyo profesional, las diez mujeres que lideran esta iniciativa ya se encuentran haciendo los últimos cálculos para exportar la vainilla certificada de primera calidad que generan, a España y Estados Unidos.
“Calculamos que una buena cantidad de lo que cosechamos se estará dirigiendo a unos compradores que nos han ofrecido más de $300 por kilo”, agregó Paniagua.
Anualmente, el proyecto genera 10 mil kilos de la vainilla más apetecida en el mundo de las especias aromáticas; la proyección es colocar un 50% de su cosecha, por lo cual percibirían más de $1,5 millones.
Menos aromática pero igual de productiva, la carne de oveja generada por varias familias de Garabito de Puntarenas, ha llegado a ser la palanca para combatir la pobreza extrema en que vivían hasta hace unos meses.
“Hace cuatro años comenzamos con cinco ovejas en cada patio; hoy el rebaño es de más de 200 animales y esp
eramos que con la apertura de los mercados podamos aumentar el número”, señaló Alba Ramírez, beneficiaria y líder del proyecto.
Cada kilo de la carne que producen representa alrededor de ¢3.800, en el mercado local. Las alianzas que procuran en el extranjero, elevaría ese precio hasta cerca de ¢8.500.
“Estamos haciendo contactos para exportar a Centroamérica, y eso nos abriría puertas muy importantes. Pensamos que podríamos colocar tal vez un 20% de la producción, y eso sería muy bueno”, puntualizó Ramírez.
En la Uruca de Aserrí, la familia de José Enrique Rivera —al igual que otras 350 de la zona— ha transformado al jocote de un árbol usado para cercar sus cafetales, al complemento perfecto para la economía de la zona.
“Este fruto se ha convertido en sustento para más de 2.500 personas que en otro momento la pasábamos mal después de que se acababa la plata de la cosecha de café”, explicó Rivera.
La producción jocotera ha crecido hasta llegar a los 2,5 millones de kilos al año. Esto significa ingresos por más de ¢800 millones anuales, que se distribuyen en la zona aserriceña.
“Con ayuda del Ministerio de Agricultura estamos apuntando a llevar el jocote hasta Estados Unidos, en al menos cinco presentaciones distintas”, finalizó Rivera.
Los proyectos son financiados por la Fundación para el Fomento y la Promoción de la Investigación y Transferencia de Tecnología Agropecuaria de Costa Rica y respaldados por el Ministerio de Agricultura.

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