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Trabajos de ampliación debieron concluir en agosto de 2004, de acuerdo con el cronograma
Obras en el Juan Santamaría cumplen cuatro años de atrasos

• Construcciones en el Juan Santamaría están suspendidas desde principios de año
• Futuro del proyecto es incierto, pues gobierno no ha resuelto traspaso de contrato a nuevo grupo

Danny Canales
[email protected]

La zona que albergaría la nueva terminal del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría hoy luce desolada.
Cuatro años después de la fecha límite para estrenar ese proyecto, lo que hay en el lugar es una estructura a medio terminar, con varillas expuestas y herrumbradas, rodeada de monte, escombros y tubos de hierro corroídos y esparcidos en el suelo.
En los alrededores se percibe un fuerte olor a orines, mientras en el ala este del sitio yacen tiradas las cerchas que sostendrían el techo y unos puentes de abordaje dañados.
El abandono que muestra esa obra se debe a que desde hace ocho meses se paralizaron los trabajos. Desde entonces no se ha construido ni un metro cuadrado de pared.
De acuerdo con el cronograma de obras establecido por Alterra —operador del aeropuerto— y el gobierno, la terminal debió haber sido inaugurada en agosto de 2004.
La terminal, cuya construcción quedó a medio camino, contaría con 24 puestos de migración, ocho filtros de seguridad con rayos X, mostradores para aerolíneas y un amplio espacio comercial.
En el interior del aeropuerto la situación no es mucho más halagüeña, pues la remodelación de las salas de abordaje quedó a medias.
Tres bloques fueron remozados y dan la sensación de estar en un aeropuerto de primer mundo, sin embargo los otros tres no han sido reestructurados y les recuerdan a los turistas que están en el tercer mundo.
Aún faltan por colocar tres puentes de abordaje que faciliten el ingreso de los turistas al avión y habilitar la amplia área comercial que, según el contrato, estaría a disposición de los turistas.
La paralización de los trabajos impidió también completar la construcción de una pista paralela que serviría a los pilotos para calentar el motor de las naves.
No obstante al atraso que registra la ampliación del principal aeropuerto del país, al día de hoy es incierto el futuro de ese proyecto.
Desde mayo, el gobierno estudia la posibilidad de
dar el contrato a un grupo de empresas liderado por la estadounidense Houston Airport Systems (HAS), para que concluya las obras y administre el aeropuerto.
Sin embargo, a pesar de que Karla González, ministra de Obras Públicas y Transportes, había prometido que en julio definirían la legalidad del traspaso, eso aún está pendiente.
LA REPUBLICA supo que lo que ha impedido que el tema se resuelva es que el órgano fiscalizador del contrato aeroportuario no ha dado su recomendación sobre la conveniencia de conceder el proyecto a un tercero.
Este diario intentó conocer las razones por las cuales el ente supervisor ha demorado casi tres meses en resolver el tema, pero no atendió las llamadas que se hicieron.
Pero aunque el órgano inspector resuelva pronto, el tema deberá sortear una serie de pasos adicionales antes de que se defina la situación y que demandará varias semanas.
Por ejemplo, en caso de que la recomendación sea positiva y no haya problema en que HAS asuma la ampliación del Juan Santamaría, el documento deberá pasar luego al Consejo Técnico de Aviación Civil (Cetac) para una nueva evaluación.
Suponiendo que esta entidad también avale el plan, la propuesta será remitida a la Contraloría General de la República para su refrendo.
Mientras se cumple todo el vía crucis burocrático, los trabajos en el aeropuerto seguirán suspendidos, y Alterra continuará percibiendo los recursos por la operación del aeropuerto.
Consultada al respecto, Viviana Martín, presidenta del Cetac, respondió que no es posible cancelar el contrato con la celeridad deseada.
La jerarca recuerda que desde diciembre de 2006 se inició el proceso para terminar de forma anticipada la relación con Alterra, pero que el contrato establece una serie de trámites para completar el proceso.
“La cancelación conlleva una serie de pasos y si el Estado se salta uno, puede ser acusado por incumplimiento de contrato”, explicó la funcionaria.
Alterra justifica que el atraso es producto de que el aeropuerto no genera los recursos suficientes para pagar la deuda de $90 millones asumida con los acreedores y a la vez concluir los trabajos.
La empresa le atribuye el problema a un mandato de la Contraloría de no reconocerle $18 millones que le aprobó el Cetac dentro del modelo de proyección financiera.
Como respuesta a esa situación el Banco Mundial y los demás bancos que ofrecieron financiar el proyecto dejaron de girar los $30 millones que hacían falta para terminar los trabajos.
Sobre el avance del plan original, en Alterra aseguran que hasta el momento es del 75%. Además dan garantía de que si el gobierno hubiera contribuido a resolver el lío financiero del proyecto cuando se presentó, las obras ya se hubiesen concluido.
HAS ofrece ahora completar las obras en un plazo de 12 meses, aportando $25 millones frescos y de forma inmediata para realizar parte de los trabajos pendientes. De requerirse más dinero, este sería facilitado por Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
A cambio, el Estado deberá ampliar en cinco años el contrato, de manera que la permanencia de la empresa se extienda hasta 2026. También se deberá redefinir el cronograma de obras.
El traspaso del proyecto a otra empresa como solución a la parálisis aeroportuaria genera preocupación en algunos sectores.
Por ejemplo, Rodolfo Silva, ex ministro de Obras Públicas y Transportes, dijo que el gobierno deberá cobrar una multa a Alterra por el atraso en la entrega del proyecto.
Hay un atraso en las obras de cuatro años y no se han cobrado multas por esa demora, cuestionó Silva.
Al respecto, Martín respondió que en el momento en que se anuncie si procede o no el traspaso de acciones de aeropuerto se dará a conocer qué sucederá con las sanciones por el incumplimiento del contrato.
El plan para modernizar el aeropuerto arrancó en mayo de 2001, con la intención de invertir unos $160 millones en obras nuevas y de reestructuras con el propósito de aumentar la capacidad del Juan Santamaría.
Con la ampliación se pretendió atender la demanda de pasajeros por un lapso de 20 años. Además se apostó a que atraer nuevas líneas aéreas con la amplia terminal que se haría.



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