Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 6 Agosto, 2014

Hay miles de casos de dengue por año en el país, con algunas muertes, algunos casos de malaria, y si no se toman medidas pronto podría haber fiebre amarilla


Aedes aegypti y Canal de Panamá

El Canal de Panamá, que en este mes celebra 100 años de operación continua, fue la obra pública más grande en la historia del mundo hasta ese entonces. Se excavaron miles de toneladas de tierra, se creó el lago artificial más voluminoso del globo y se crearon esclusas que han operado eficientemente 24 horas al día por un siglo.
Sin embargo, el logro más importante de esta obra fue la derrota del mosquito Aedes aegypti, esfuerzo dirigido por el médico William Gorgas. Portador de la fiebre amarilla, el dengue, y la malaria, este insecto abundaba en Panamá, matando a miles de personas anualmente.


Gorgas había sido colega del cubano Carlos Finlay, que fue el primero en postular que estas enfermedades no eran producto de los aires del pantano sino de la picadura del insecto. Creó la tesis de Finlay y decidió implementar un programa de erradicación en tierra panameña.
Cuando pidió presupuesto al gobierno de Estados Unidos para eliminar este mosquito, se convirtió en un hazmerreír de la Asociación Médica Americana AMA. ¡Persistió y prevaleció!
En tres años de fumigación, de instalar cedazos en las ventanas, de eliminar recipientes de agua en hogares, de colocar aceite en la superficie de pozos y de aguas estancadas en pantanos, eliminó las muertes por fiebre amarilla, malaria y dengue.
Panamá pasó de ser un país pestilente, desagradable y peligroso a uno de los más saludables del mundo. La construcción del Canal siguió adelante sin contratiempos en contraste con la experiencia francesa unas décadas antes.
A merced de este descubrimiento de Gorgas, los países vecinos, incluyendo a Costa Rica, implementaron programas similares. Es más, la Organización Mundial de la Salud OMS se empeñó en eliminar este mosquito, enemigo del ser humano (la hembra requiere sangre fresca para producir sus huevitos), en todo el mundo.
Casi se eliminan completamente estas enfermedades que mataron a tantos; quedaron unos resabios en ciertos lugares remotos de África.
Lamentablemente están de regreso y en Costa Rica hay miles de casos de dengue anualmente, con algunas muertes, algunos pocos casos de malaria, y si no se toman medidas pronto podría haber fiebre amarilla —de esta última ya hay casos en Colombia.
Hay tres razones por las que el Aedes aegypti ha regresado y está multiplicándose. Primero, a merced de la presión de grupos ecólogos se ha prohibido el uso del DDT, el insecticida que usó el Dr. Gorgas. Segundo, los ciudadanos han bajado su guardia, viven en casas sin cedazo, dejan recipientes de agua en sus alrededores y tercero, los gobiernos no le han dado la importancia que merece al problema.
Seguramente el 15 de este mes habrá gran celebración en Panamá. Hubieran querido tener los vecinos la ampliación de la vía acuática lista para esta fecha, pero los constructores del siglo XXI no han logrado trabajar con la eficiencia y empeño mostrado por los de hace 100 años. ¿Se acordarán de William Gorgas en los festejos?

Carlos Denton

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