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¿Aceptas firmar?

Cuando un nuevo miembro se incorpora al equipo, el capitán solicita el apoyo de cinco compañeros para explicarle los cinco valores que definen la identidad que les une: ganadores, respeto, unión, constancia y pasión (“GRUCOP”). Cada valor es sustentado por tres conductas que todos deben cumplir. El equipo es testigo de este acto porque representa el inicio de una relación hacia una meta compartida.
Acto seguido, el capitán pregunta al nuevo miembro si acepta vivir esos principios. Si la respuesta es positiva, le invita a firmar en una gran manta el “contrato de los valores,” que permanece visible durante las reuniones del equipo. El director técnico entrega al jugador “el diploma”, que es una carta de bienvenida, la descripción de los valores y el primer libro que, desde ese mismo día leerá como parte de su preparación mental. El aplauso de bienvenida no se hace esperar y todos felicitan al nuevo compañero.
Así comienza la membresía de un jugador en la Selección de Fútbol de Costa Rica. Luego completa un cuestionario que incluye desde sus datos personales y familiares, hasta aspectos académicos y conocimientos tecnológicos, hábitos de lectura, y otros detalles sobre sus aspiraciones en diversos ámbitos de su vida. La premisa es que él será tratado como persona antes que como jugador y por ello se le apoyará a desarrollarse integralmente en algunas áreas según los recursos y las prioridades.
Esta visión de equipo que está impulsando el Prof. Rodrigo Kenton y el Cuerpo Técnico, facilita que el paso de cada jugador por la Selección sea una experiencia diferente y enriquecedora. Se realizan frecuentes actividades de capacitación, dinámicas de integración y de fortalecimiento de una actitud competitiva con agresividad inteligente.
Fueron los propios jugadores quienes definieron qué valores y conductas serían vitales para emprender el camino hacia el Mundial 2010. Al cumplir el contrato se estimula un ambiente ganador, de reto, crecimiento y cooperación entre colegas. En toda organización, los valores son como el imán, la brújula, y el fundamento de su cultura.
Todo empieza entonces con un líder (director técnico) que impulsa una visión e identidad de equipo; a él se suman sus asistentes y los jugadores para construir, paso a paso, el camino hacia el objetivo. Firmar un contrato es una manifestación de compromiso. Cuando este gira alrededor de una aspiración compartida, nace la responsabilidad de todos por hacer valer su firma en él. Además, la medición periódica del cumplimiento de las conductas pactadas permite hacer ajustes y revitalizar el desarrollo constante como personas y como equipo.
Recordemos la pregunta del capitán: ¿Aceptas firmar? ¿Tiene usted un contrato con su equipo? ¿Qué tanto lo cumple?

German Retana
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