David Gutierrez

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Martes 15 Noviembre, 2011


¿Abrir el monopolio de Riteve?

Si algo debemos haber aprendido los costarricenses, es que los monopolios no son buenos.
A mediados de la década de los 90, cuando en la administración Figueres Olsen se eliminó el monopolio estatal de las cuentas corrientes, miles de sindicalistas y defensores de este tipo de actividad económica vociferaban que la banca estatal cerraría. Hemos visto cómo la banca estatal no cerró sino que se fortaleció enormemente, al punto de consolidar su liderazgo en preferencias del público y además, ser reconocida con prestigiosos premios internacionales por su calidad y eficiencia.
Cuando en 2007 se discutía la apertura de los monopolios estatales de seguros y de telecomunicaciones, los agitadores argumentaban que con esto desaparecerían el INS, el ICE y miles de empleos públicos. Pero lo que hemos visto con esta apertura es que, tanto el INS como el ICE, han mejorado sus tarifas y su nivel de servicio.
Por estas situaciones, tenemos que haber aprendido con nuestra vivencia que la apertura de esos monopolios, además de mejorar las condiciones de servicio y el precio a los clientes de las citadas entidades, ha generado miles de empleos, tanto directos como indirectos en sectores que las apoyan. Se ha dado una relación de “ganar-ganar”, en la que todos se han beneficiado.
Actualmente, tenemos otro caso similar con la inspección técnica de vehículos, ya que esta opera como un monopolio: está en manos de una sola empresa. Cierto que se ha hecho un buen trabajo, excelente si lo comparamos con lo que sucedía anteriormente, cuando abundaban los centros de revisión mediocres, los conflictos de interés y la corrupción. Sin embargo, al operar como monopolio, se le aplican las mismas críticas y desventajas para el consumidor que las utilizadas para el ICE o del INS antes de la apertura de estos sectores.
La revisión técnica de los vehículos es un elemento clave para la seguridad vial, el medio ambiente y la salud de los costarricenses. Muchas justificaciones, razonablemente serias, motivaron al Ministerio de Obras Públicas y Transportes a apropiarse del mercado y entregar este servicio indispensable a un solo agente económico. Sin embargo, con las lógicas excepciones de los monopolios naturales, carece de sentido limitar las opciones de escogencia del consumidor, quien debe decidir cuál servicio será mejor en sus términos.
En 2012 vence el contrato con Riteve. Esto le permite al Ministerio de Obras Públicas y Transportes cumplir con las promesas de campaña y abrir más opciones para que los consumidores puedan escoger. No estamos fomentando volver al caos anterior a Riteve, pero sí el que los usuarios y consumidores podamos contar con al menos una o dos opciones adicionales. Que sean el mercado y la libertad de elección de los usuarios los que determinen su prevalencia. Esto, indudablemente, incrementará la calidad de servicio y hará más eficientes los precios.
Esperamos que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes no desaproveche la oportunidad que tiene por delante.

David Gutiérrez
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