David Gutierrez

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Martes 25 Noviembre, 2014

El Colegio de Abogados debe vigilar la óptima formación del profesional, ya que por imperativo legal está obligado a garantizar la idoneidad en el ejercicio del derecho


¿Abogados a examen?

El Colegio de Abogados de Costa Rica fue creado en 1881 como una asociación de profesionales en derecho. En estos 133 años prestigiosos juristas y líderes nacionales han sido miembros de sus juntas directivas y presidencias.
Actualmente hay casi 25 mil abogados colegiados, siendo una de las relaciones más altas del mundo en comparación con la población del país: aproximadamente un abogado por cada 180 habitantes.
En Estados Unidos, esta proporción es de un abogado por cada 265 habitantes; en Brasil es 326, Reino Unido 401, Italia 488, y Francia 1.403. Se trata de números aproximados, que en Costa Rica incluyen abogados que no ejercen o fallecieron, pero sirven como indicador general.
Una de las causas por las que tenemos tantos abogados en el país, es que para colegiarse solo se necesita graduarse como tal en alguna de las 29 escuelas de leyes que existen en Costa Rica.
Entonces, además de la cantidad de abogados con respecto a nuestra población, tenemos muchas escuelas de leyes para nuestro mercado. Con este panorama, hay algunas escuelas de derecho que son muy buenas, otras mediocres y algunas muy malas. Como muestra de esto, en 2011 ninguno de los 162 aspirantes a juez aprobó el examen básico de la Escuela Judicial…
Algunos de los objetivos que establece la Ley Orgánica del Colegio de Abogados son vigilar la excelencia académica de los egresados de las universidades y promover la excelencia académica continua de los colegiados.
¿Por qué es importante controlar la calidad de los profesionales en derecho? En primer lugar, por la enorme disparidad de calidad entre profesionales de unas y otras universidades, hay poca información para que los consumidores sepan si un abogado es bueno o malo para un determinado asunto.
El examen también servirá para que las mejores universidades sobresalgan y las peores tiendan a desaparecer. Además, como en muchas otras áreas de servicio, el usuario debe contar con un regulador —el colegio— que garantice la calidad de los profesionales.
En segundo lugar, porque en un país con tanta maraña de leyes y tan legalista, se necesita que quienes ejercen el derecho en los tres poderes sean de la mejor calidad posible. De lo contrario, las resoluciones salen tarde o mal y la competitividad del país se ve muy afectada.
La valiente Junta Directiva del Colegio de Abogados ha ido un paso más allá de un simple examen de excelencia académica y pretende que, dentro del plan de vigilancia académica, sus miembros lleven cursos de educación continua para que estén al día con las nuevas reformas y tendencias y puedan optar por una recertificación voluntaria.
El Colegio de Abogados debe vigilar la óptima formación del profesional, ya que por imperativo legal está obligado a garantizar la idoneidad en el ejercicio del derecho.
Felicitaciones a la Junta Directiva, en especial su presidente, Eduardo Calderón, así como a las varias personas que desde hace años han luchado por este tema, como Juan Diego Castro, Erika Hernández y Gary Amador.


David Gutiérrez Swanson

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