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El país no tiene por qué ver las cosas de modo negativo dado que está a tiempo de seguir un buen rumbo pero, eso sí, debe reconocer las acciones a tomar y no quedarse en el enunciado sino llevarlo a la práctica


A tiempo de tomar buen rumbo


Si la clase política y la sociedad civil se ponen de acuerdo para la toma de medidas pertinentes, Costa Rica puede evitar caer en la situación de España, aunque hoy la firma calificadora Moody´s le otorgue una perspectiva negativa.
El país no tiene por qué ver las cosas de modo negativo dado que está a tiempo de seguir un buen rumbo pero, eso sí, debe reconocer las acciones a tomar y no quedarse en el enunciado sino llevarlo a la práctica.
Esto, sin embargo, es algo que no han sido capaces de hacer los últimos gobiernos que, más bien, se dedicaron a aumentar el gasto y especialmente las planillas del sector público, como lo hemos dicho tantas veces, sin que eso significara mejores servicios.
En este aspecto, si se considerara nuevamente la medida de implementar una movilidad laboral voluntaria en el sector público, como se hizo hace algunos años, debería llevarse a cabo con el cuidado suficiente para que el resultado no sea que se acoja a ella el personal mejor capacitado y eficiente, ocasionando una debilidad en las instituciones, de lo cual hoy justamente nos estamos quejando.
La realidad es que se necesitan mayores ingresos y menores gastos. Pero lograr esto encierra una complejidad que debe ser bien manejada y comunicada con total transparencia a fin de que cuente con la aprobación necesaria.
Mayores ingresos se logran al cobrar mejor los actuales tributos, al controlar el contrabando en las fronteras, y muy probablemente, además de esto, sea necesario un aumento en los impuestos, de carácter progresivo.
Es momento el actual para que los candidatos a la presidencia de la República en las elecciones de febrero próximo, se pronuncien con claridad acerca de sus planes para mejorar el estado de las finanzas del país. Quien asuma, será encargado de llevar a buen término esos aspectos de la gestión.
Y en ese sentido, no contará ya con la tolerancia natural del costarricense, cansado ahora de soportar el mal uso de la hacienda pública.
Será momento para eliminar gastos superfluos y administrar correctamente dando la prioridad a lo que constituye las principales necesidades de la población, como seguridad, infraestructura, salud, educación, entre otros.

 

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