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¿Qué pasaría si el país al igual que lo hizo en otra época apostara a su gente consolidando de nuevo una sólida clase media y garantizando a toda la población sanidad y educación de alta calidad?


Un futuro para la marca país

Se ha dado a conocer esta nación como una gran conservadora de riqueza natural, cuyo desarrollo fue avanzando de la mano con la naturaleza y basado en apostar a su gente.
Se aprovechó del recurso humano saludable, educado y productivo —logrado con políticas públicas aplicadas en la segunda mitad del siglo pasado— para atraer inversión extranjera y para impulsar una industria de servicios en ciertas áreas, especialmente el turismo.
Se pudo entonces recientemente implementar la estrategia de crear la marca país Esencial Costa Rica, para posicionarla a nivel internacional.
Ocurrió luego, que al apostar fuerte también por la Selección Nacional de Fútbol, contratando a un muy buen entrenador, se logró el objetivo deseado y el nombre de Costa Rica estuvo y está expuesto ampliamente en el mundo, gracias al sorprendente buen papel desempeñado en el Mundial.
Todo esto lo están aprovechando ahora las empresas que adquirieron los derechos para promocionarse con la marca Esencial Costa Rica incorporada a sus productos.
No hay duda que vale la pena preguntarse: ¿Qué pasaría si el país —al igual que lo hizo en otra época— apostara a su gente consolidando de nuevo una sólida clase media y garantizando a toda la población sanidad y educación de alta calidad?
En ese marco sería posible traer, al igual que se trajo al entrenador Pinto, a destacados científicos y educadores, creadores e investigadores para formar aquí a equipos humanos que después se dedicaran a su vez a formar otros hasta generalizar una elevada calidad educativa de una población sana y productiva.
Ya en otro momento este medio publicó un análisis que detallaba un plan para elevar la calidad de la educación en el país, que incluía un cálculo de costos para demostrar que sí es posible hacerlo.
Dicho plan se basaba en comenzar trayendo grupos de especialistas en las diversas ramas del saber para formar a su vez grupos de educadores nacionales que se fueran multiplicando hasta alcanzar altos niveles de excelencia en la formación de los costarricenses.
Esto sin duda generaría especialistas, investigadores e innovadores capaces de crear avances no solo en ciencia y tecnología sino, como ocurrió con el fútbol, en muchas otras áreas de la actividad humana y darlos a conocer al mundo.
No es algo imposible de alcanzar para nosotros. Tenemos la estructura necesaria a nivel nacional en salud y educación que permitiría —con inversión para ponerlas al día en infraestructura y equipamiento— el efecto multiplicador antes mencionado, como resultado de traer al país a destacados formadores.
Esto sí sería pensar en grande.



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