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La nueva arena política virtual es poderosa pero también arma de doble filo y, lo más importante, no varía lo esencial de una campaña: el debate de ideas

Un cambio de forma, no de esencia

Las actuales tecnologías y las redes sociales que mueven hoy en gran medida la forma de comunicación entre la gente, constituyen sin duda una nueva forma que pueden y deberán utilizar los partidos políticos durante la campaña para tratar de llegar a los ciudadanos y a través de sus votos al poder.
Sin embargo, el entusiasmo y el potencial que esto ofrece no puede desviar ni a los candidatos y sus partidos, ni a los costarricenses votantes de la naturaleza misma del hecho y de su esencia: la propuesta y el debate de ideas y programas para gobernar el país.
La opinión de candidatos consultados por este medio para una nota sobre el tema que se publicó ayer, muestra que todos coinciden en la necesidad de dar la debida importancia a esta nueva forma de comunicarse y atraer a los votantes, aunque se trate de un arma de doble filo.
Por un lado, las nuevas tecnologías pueden democratizar más el proceso de la campaña electoral, bajar costos si se sabe hacer bien, medir en tiempo real el impacto causado por sus mensajes y la respuesta que estos provoquen y un sinnúmero de interacciones que, bien manejadas y aprovechadas pueden dar ventajas.
Por otro lado, estas novedosas formas pueden ser una seria amenaza capaz de hundir a un candidato y su partido político. Es un nuevo campo de batalla, el virtual, que al igual que el tradicional puede ser invadido por personas inescrupulosas y de malas intenciones que lo usen para dañar en un juego sucio, deshonesto.
De esto tendrán que cuidarse todos. Contar con un equipo de gente capaz de sacar el mayor provecho a las redes sociales y a las nuevas tecnologías en general, y a la vez ser eficientes filtros para las ofensas, suplantación de identidades u otras malas mañas.
Sin embargo, lo esencial es tener presente en todo momento que los nuevos instrumentos no pueden confundirse con la esencia.
El sano e inteligente debate de ideas es lo que la población votante exigirá a la clase política más allá de cuales sean las formas que se usen para exponerlas.
Ninguna nueva tecnología podrá hacer olvidar a los votantes la facilidad con que se anuncian maravillosos planes y proyectos para un gobierno sin ninguna medida real para acabar con los males que echan por la borda cualquier buena intención, como son corrupción, las malas administraciones, y en general, el despilfarro de una hacienda pública que tanto cuesta al contribuyente.








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