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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Un año trabado, pero productivo para el Mopt

| Lunes 23 diciembre, 2013



El país ha soportado cinco décadas de rezago en infraestructura, el abandono de las calles y puentes es evidente y si no, en complicidad con las lluvias, las mismas carreteras y alcantarillas se encargan de recordarnos que necesitan una intervención urgente


Un año trabado, pero productivo para el Mopt

Cuesta creer que 2013 dejó números positivos y un futuro prometedor en materia de obras públicas y transportes. Pero así es, más allá del hundimiento en Circunvalación y el sempiterno colapso de la Platina, este año se consiguieron cosas buenas.
Lograr el avance de 17 proyectos financiados con créditos internacionales no es sencillo, aunque de esas obras depende en buena parte la modernización de la infraestructura vial del país, las trabas y los extensos procesos burocráticos frenan el desarrollo.
No en vano, en febrero próximo iniciará la construcción del puente elevado sobre la rotonda de Paso Ancho, tras varios años de expropiaciones, diseños y adjudicaciones.
El arranque de esta obra debe marcar el inicio de un calendario de nuevos proyectos, que deberían ser una realidad aunque sea antes de las elecciones de 2018.
Implementar cambios en los carteles de licitación y eliminar pasos administrativos, que a la postre se convierten en las ataduras de los nuevos puentes, carreteras y obras viales que necesita el país, es quizás el principal logro de esta administración que ha puesto el dedo justamente en el verdadero problema.
Sin embargo, tampoco se pueden tapar los yerros y los desaciertos como el proyecto de ampliación de la ruta a San Ramón, que fracasó porque la desinformación inicial abrió la puerta a las dudas que finalmente se convirtieron en argumentos a favor de quienes no quisieron la nueva carretera como OAS la planteó.
Al buen entendedor pocas palabras, el Gobierno no puede darse el lujo de negociar concesiones y dar a conocer los detalles de la obra al final, cuando el contrato ya se firmó y la única salida es cancelarlo e indemnizar a la empresa.
De ahora en adelante, se deben tomar en cuenta los grupos comunales, los vecinos, ambientalistas y foros que deseen participar en la construcción de una propuesta de infraestructura. Esto aliviará la carga y sobre todo incluirá a varios gremios en la búsqueda de la solución.
Promocionar los proyectos importantes no debe ser una reacción ante los ataques, sino más bien la estrategia para dar transparencia ante los pueblos y cerrar espacios de dudas.
El país ha soportado cinco décadas de rezago en infraestructura, el abandono de las calles y puentes es evidente y si no, en complicidad con las lluvias, las mismas carreteras y alcantarillas se encargan de recordarnos que necesitan una intervención urgente.
No basta con financiamientos, ni con propuestas que nunca pasan del papel, se necesitan acción y voluntad política para ejecutar todas las obras, para construir lo que hace falta y buscar la solución a las calles que cada día se vuelven más pequeñas ante una creciente flota vehicular.
El año fue bueno, trabado y cuestionado, pero bueno al fin. Quizás en el próximo Gobierno veremos cortar varias cintas de obras que quedaron financiadas en esta administración. O quizás no pase nada.