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Tricotomía

María Luisa Avila [email protected] | Jueves 24 mayo, 2012



Tricotomía


Hoy el Hospital Nacional de Niños (HNN) cumple 48 años de existencia en pro de la salud de nuestros niños. Una fecha que debemos celebrar porque el HNN es un legado que refleja la visionaria actitud de nuestros antepasados, y es ejemplo de cómo una adversidad se convirtió en una fortaleza y una oportunidad de transformación permanente.
Desde la fundación del Hospital San Juan de Dios (1845), los niños recibieron atención médica, pero eran hospitalizados junto con los adultos sin tener una conciencia clara de que el niño y sus enfermedades son muy diferentes a la patología del adulto.
Es hasta un siglo después que se inaugura una sección especializada en dicho hospital con 140 camas. En 1954 la epidemia de poliomielitis y los graves problemas que generó, motivaron al Dr. Carlos Sáenz Herrera para iniciar las acciones necesarias para que los niños contaran con su propio hospital. Al Dr. Sáenz se une la Junta de Protección Social y una amplia gama de actores sociales que con su trabajo y su esfuerzo logran culminar con éxito este maravilloso proyecto.
Cuarenta y ocho años han pasado, muchas cosas han cambiado, muchos logros se han obtenido, el HNN ha sido una institución emblemática, uno de los mejores hospitales de niños de Latinoamérica… es la última esperanza que tiene un niño costarricense de recuperar su salud y salvar su vida ante enfermedades complejas… como muy atinadamente ha dicho el Dr. Edgar Mohs, exdirector de nuestro hospital.
Hoy los retos a los que nos enfrentamos en el HNN son muy diferentes a los de hace 48 años, hoy la poliomielitis no es un problema, los niños no mueren de difteria, tétanos o paludismo. Hoy los accidentes de tránsito, las enfermedades congénitas, el cáncer y las infecciones complejas son los principales enemigos de la salud infantil.
Pero hoy igual que ayer lo más importante y fundamental dentro de nuestro hospital son los niños y sus necesidades. Hoy más que nunca, este bastión de la seguridad social debe seguir creciendo, cambiando, mejorando como lo ha hecho a lo largo de su historia. Es una institución viva, que evoluciona y se adapta a las circunstancias, según sean las necesidades de nuestra niñez.
Hoy me gustaría tener una ventana al pasado y poder ver a través de ella a esas personas que hicieron de un sueño una realidad. Escuchar al Dr. Sáenz Herrera diciendo como parte de su discurso: “Será pues el HNN un monumento objetivo a la buena voluntad, a la compresión, a la decisión y a la tenacidad de miles de personas que en estrecha colaboración con tres administraciones sucesivas han logrado darle vida”.
Hoy me gustaría pensar, que al igual que ayer la sociedad costarricense es capaz de unirse, sin mezquindad y trabajar por el bien común.
El HNN representa una historia que bien vale la pena repetir. Por eso hoy le deseo a mi querido hospital larga y fructífera vida.

María Luisa Avila

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